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miércoles, 4 de febrero de 2015

HINDUISMO- Primera Parte - LOS VEDAS, EL BRAHMÁN y EL TRIMURTI

El hinduismo es la religión practicada por la mayoría de la población en India, Bali y Nepal. La palabra Hindú es una derivación persa del antiguo nombre del Río Sindhú -hoy Río Indo- uno de los más grandes ríos del Punjab, de India y de Asia.

El hinduismo es una religión que no tuvo un único fundador, ni una única escritura sagrada y tampoco tiene unas enseñanzas o dogmas comunes entre las escuelas que lo practican y lo enseñan. Tampoco tiene una jerarquía sacerdotal piramidal, ni una organización religiosa central. Muchas son por lo tanto las interpretaciones de su filosofía, esta es una más. 

El hinduísmo es realmente una síntesis de la comprensión adquirida sobre la realidad y las enseñanzas transmitidas oralmente, por sabios -exploradores del mundo trascendente del espíritu- de distintas culturas y pueblos, de la región aledaña al Río Indo. Información adquirida en estados de percepción alterada, por revelaciones recibidas en meditación o en sueños conscientes, verificada posteriormente como verdadera por los resultados de armonía que obtuvieron esos sabios en sus propias vidas. Información que explica como una primera causa, una fuerza propulsora constante y eterna -el Espíritu Universal, estático y perfecto, que ellos llaman el Brahmán- emana de su propia sustancia una jerarquía piramidal de divinidades dinámicas que crean y ordenan el desarrollo de todo lo que existe. También explica como funciona la realidad creada, las leyes que la gobiernan y la naturaleza -única pero diversa- del ser que en ella encarna.

LOS SAGRADOS LIBROS VEDAS
En el año 500 AC estas enseñanzas fueron recopiladas en sánscrito por Vyasa, en 4 libros que los Hindúes consideran sagrados por ser el resultado de revelaciones divinas: Los ¨Vedas¨ -palabra en sánscrito que significa ¨Sabiduría¨- El Rigveda, el Yajurveda, el Samaveda y el Atarvaveda. 

Los Vedas, libros sagrados del hinduísmo
Cada uno de los 4 libros Vedas tiene al final un resumen, los Vedanta¨, ¨la última parte de los Vedas¨ que compilan la esencia de lo tratado y lo comentan en forma de diálogos místicos. Además existen más de 200 textos llamados los Upanishads, que también contienen verdades reveladas sobre el único ser que existe, el Brahmán. ¨Upa-ni-shad¨ es el acto de sentarse alrededor de un sabio a recibir información sobre como alcanzar la felicidad y el Moshka, la  liberación de la rueda de reencarnaciones.

BRAMANAS Y ARANYAKAS
Adicionalmente están los ¨Bramanas¨ -19 libros que también comentan los Vedas y además tocan mitos, leyendas y temas religiosos como el uso de mantras y palabras sagradas en los rituales, como se organizan las ceremonias y técnicas de meditación- y los ¨Aranyakas¨¨ -con información recopilada por Gurus que se retiraban a meditar en la soledad de los bosques, Aranya significa bosque en Sánscrito.

SUTRAS
Los Sutras textos en sánscrito sobre hojas de palma
Otros libros sagrados son los ¨Sutras¨ -palabra del sánscrito que significa ¨tejido¨- son textos sobre hojas de palma tejidas y cosidas entre si, que recopilan las prédicas y enseñanzas de muchos Yogis, Rishis y Gurus, sobre teología, filosofía, cosmología, mitología, rituales y construcción de templos.  Uno de ellos el Vedanta Sutra, que también fue escrito por Vyasa, contiene frases concisas sobre la esencia de los Vedas. 

EPOPEYAS DIVINAS: 
El hinduismo también se fundamenta en Epopeyas Divinas que transmiten las enseñanzas de Vishnu, en una historia que involucra a alguno de uno de sus 9 Avatares, 9 encarnaciones del dios sobre la tierra. Avatar significa descenso. 

EL MAHABHARATA
El ¨Mahabharata¨ también escrito por el sabio Vyasa, sintetiza las enseñanzas de Krishna en una historia que cuenta el enfrentamiento entre las  dinastías Pandava y Kaurava. 

BHAGAVAD GITA
El Bhagavad Gita -el canto del Bagavan- es una parte del Mahabharata que cuenta un diálogo entre Arjuna -un príncipe Pandava- y Krishna en medio de la batalla de Kurukshetra. El Avatar aclara el deber sagrado que tiene todo hombre en restablecer el orden en la realidad, lo que es correcto -El Dharma, un concepto central del hinduísmo- inclusive por las armas y aún en contra de sus seres queridos, como parte de su camino para lograr el Moshka, su liberación de la rueda de reencarnaciones.

EL RAMAYANA
El Ramayana escrita por el sabio y poeta Valmiki, es una historia sobre Rama, otro de los Avatares de Vishnu, en la que describe los modelos del rey ideal, el padre ideal, el hermano ideal, la esposa ideal y el sirviente ideal. 

Rama, uno de los Avatares de Vishnu y Sita
Cuenta como Rama mata al demonio Ravana y libera a su esposa Sita que había sido raptada por este. Ella da a luz a dos gemelos y se la acusa de adulterio durante su cautividad. Rama la condena al exilio y ella para probar su inocencia se suicida ordenando a la tierra que se la trague.

Sus libros sagrados, los Vedas, sus Sutras y sus Epopeyas Divinas resumen un conjunto de interpretaciones sobre la realidad, que sirven para refinar la comprensión que cada Hindú debe tener sobre si mismo, sobre su relación con los demás y con dios.

MONOTEÍSMO, PANTEÍSMO Y POLITEÍSMO
La religión hinduísta mezcla ideologías politeístas -afirma que existe una jerarquía de Dioses y Divinidades-, monoteístas -afirma que solo existe un único Dios-, y panteístas -afirma que todo es Dios-. Une esas ideologías en su creencia que existe un solo Dios -un solo ser, el Brahmán absoluto, eternamente perfecto y neutro, que es la de esencia de todo lo que existe, su principio- que divide su poder, su energía y su información, primero en un Trimurti -Brahma, Vishnu y Shiva- luego en una jerarquía piramidal de divinidades y entidades en cuya base se encuentran el hombre y los reinos de la naturaleza, lo que les permite decir que solo hay Dios, que todo es Dios y que todos los seres son su expresión.

De allí surge su concepto de ¨Ishta Dévata¨, que permite adorar a cualquiera de las manifestaciones divinas -porque todo lo que existe es sagrado- según las preferencias de cada quien. Concepto que les permite ser tremendamente tolerantes y respetuosos de las creencias de los demás y no buscar imponer su fe por la fuerza, como si sucede con las otras religiones monoteístas de origen abrahámico como el Judaísmo, el Catolicismo y el Islamismo, profesadas por el 50% de la humanidad.

BRAHMÁN
El Brahmán es el Ser Supremo, el Gran Espíritu. Es neutro, homogéneo y perfecto, por eso no cambia, permanece absorto en si mismo en el éxtasis espiritual que los Hindúes llaman Samadhi. No está conectado a ningún sentido o mente, ni está pendiente de los contenidos limitados de la consciencia. Permanece vació de conceptos y formas, ensimismado en su siempre presente Ser. Es lo inmanifestado, lo potencial, lo que sostiene y es la esencia, el Ser, de todo lo que se manifiesta. Es la realidad absoluta y el substrato del que se manifiesta el universo material, el que a el retorna cuando se inmanifiesta. 

En su interior guarda todos los arquetipos y los códigos genéticos perfectos, los que determinan la función, la forma y la conducta de todo lo que tiene posibilidades de manifestarse en el interior de un universo. Es entonces el comienzo y el final de todo lo que puede existir, en realidad lo único que existe. En su interior -también en perfección- está su poder potencial, el principio vital, la energía que anima y le da sustancia y forma a todo lo que se manifiesta, al que los hindúes llaman Shakti. Son una unidad, como el fuego y su poder para quemar, si hablamos del fuego, implícito está su poder para quemar, si hablamos del poder para quemar, implícito está el fuego mismo. Shakti es la energía o el poder de Brahmán.

TRIMURTI: BRHAMA-VISHNU-SHIVA
El Ser Supremo que permanece inmanifestado y estático, el Brahmán, emana una triada de Dioses dinámicos, el Trimurti, - Brahma, Vishnu y Shiva- que se encargan de manifestar la esfera de creación y las consciencias individualizadas que allí experimentan. El Brahmán emana el sonido primordial ¨Om¨, la vibración suprema de energía divina, su Shakti, el principio vital que anima todo lo que allí existirá. Energía que activa la manifestación de la jerarquía creadora y que lleva consigo la in-forma-ción, el orden que le dará forma, función y conducta a lo que puede existir en el nuevo universo. El Trimurti Creador condensará esa energía divina en la sustancia que le dará forma a la diversidad.

Brahma, Vishnu y Shiva
En esta visión la realidad manifestada -lo que existe aquí y ahora dentro de la esfera de creación que llamamos Universo- fue creado por el Trimurti. Brahma inició el proceso de creación que ha sido preservado y mantenido funcionando perfectamente por Vishnu. Creación que en un futuro será destruida por el fuego de Shiva, momento en que todo lo que existe se disolverá en el océano cósmico de la sustancia y de la consciencia potencial. Brahma es el Padre Creador, Vishnu el Padre Preservador y Shiva el Destructor. Cada uno de la eterna secuencia de universos surge dentro de una esfera de creación manifestada por el Trimurti, existe hasta que Shiva decide que el proceso evolutivo cósmico que allí tiene lugar llegó a su climax y lo destruye. En ese momento el Trimurti responsable de esa creación desaparecida, se disuelve en lo inmanifestado donde descansa en Samadhi. De allí surgirá nuevamente para crear una nueva esfera de creación e iniciar en su interior un nuevo universo. Así sucede -de acuerdo al hinduísmo- el eterno proceso circular, entre lo inmanifestado y lo manifestado, que genera un flujo constante de universos, una eterna sucesión de realidades muy distintas. 

Sin embargo el concepto del Trimurti, la triada de Dioses dinámicos creadores, iguales en jerarquía pero con funciones distintas, emanados por el Brahmán,  parece ser un intento de reconciliar las tres ramas primarias del hinduismo -todas con miles de millones de fieles en India y Nepal- cada una de las cuales afirma que el Dios motivo de su devoción, es el Dios Supremo, el único Dios y que los demás son sus manifestaciones o simplemente distintos aspectos suyos. 

Así sucede con el Shaktismo cuyos seguidores afirman que el único Dios es Shakti. La doctrina de la Diosa de quienes centran su devoción exclusivamente en Shakti, cuyo poder ven como la Madre Suprema, convencidos que ella es el Supremo Brahmán, la fuente de toda la creación; Igual sucede con el Vishnuismo -el único Dios es Vishnu- los demás sus subordinados y el Shaivismo -el único Dios es Shiva- los demás son características distintas de él mismo, que tiene todas las funciones, incluida la de destructor que es solo una de ellas, contrario all concepto del Trimurti que afirma que esa es la única función que tiene. Sin embargo los tres cultos exclusivos se respetan mutuamente, para los hinduístas -llamemos así a todos los seguidores de las tres ramas- todos los caminos conducen de regreso al Ser Supremo.

sábado, 10 de enero de 2015

EL GRAN TEMPLO HINDUÍSTA DE SRI MEENAKSHI EN MADURAI


En nuestro viaje a India iremos a Madurai a sentir de cerca el Hinduísmo, la religión predominante en India. Allí existe desde hace 2.500 años un gran templo -el llamado Templo de Sri Meenakshi- donde 100 generaciones de hindúes han venerado a Parvati y a Shiva. Son los nombres que ellos dan a la pareja de principios polares femenino-masculino que en una eterna danza cósmica, crean y destruyen cíclicamente la realidad. Allí son reverenciados a través de sus Avatáres -sus encarnaciones materiales- Sri Meenakshi y Sundareswarar.

SHIVA
Shiva forma parte del Trimurti, la Trinidad Hinduísta, que con Brahma, el Dios generador y con Vishnu, el Dios preservador, manifiestan y revelan al Absoluto. Shiva que es polar, esta constituido por dos principios creadores opuestos, un principio masculino, activo, consciente, solar y otro principio femenino, pasivo, inconsciente y lunar. El tiempo -activo masculino- y el espacio -pasivo y femenino- que al unirse crean la vida, la consciencia y la realidad transitoria en la que ambos coexisten.

El Lingam es el símbolo de esa polaridad creadora. Un falo, el pilar cósmico, que penetra un Yoni o una vagina universal para concebir la realidad. Es la representación simultánea, combinada y complementaria -como las dos caras de una moneda- de la energía-información, el poder masculino dador de las formas y de la energía-sustancia, el poder  y la sustancia femenina que adopta todas las formas.

Shiva es entonces realmente un Dios Padre-Madre, sin embargo el pueblo lo reverencia como a dos entidades separadas con características humanas: Shiva y su esposa Parvati. Shiva, la divinidad masculina, es adorado también con el nombre de Rudra el Señor de los Cielos y Nataraja, el Señor de la Danza. Los Hindúes lo asocian con el Río Ganges, con el altísimo Monte Kailas que se encuentra en los Himalayas -en Tibet- donde se cree que habita y con un toro que llaman Nandi. La palabra Shiva en sánscrito es un adjetivo calificativo que quiere decir gentil, amistoso, gracioso y auspicioso.

PARVATI
Parvati, la divinidad femenina Hindú, es a su vez adorada también bajo distintas formas y con los nombres de Uma, Sati, Durga, Kali, Shakti y Sri Meenakshi.  

El nombre Meenakshi proviene del Tamil antiguo, Meen significa pez y Akshi significa Ojos. Meenakshi es una encarnación femenina, un Avatar de Parvati, la esposa de Shiva, que es representada con ojos almendrados como de pez. De acuerdo a la leyenda, en el año 600 Ac. el Rey Malayadraja de la dinastía Pandya y su reina Kanchanamala -que no habían logrado concebir un hijo- encienden un fuego y le rezan a Shiva para que los ayude a ellos y al pueblo Tamil, a mantener el orden con un heredero. Shiva hace que del fuego surja una niña de ojos almendrados a quien llamaron Meenakshi y les hace saber que ella era una encarnación de Parvati. Que tenía tres pezones, pero que no eran una anormalidad sino un signo, porque cuando ella fuera mayor uno de sus tres senos desaparecería instantáneamente tan pronto conociera a su futuro esposo. Les anunció que el mismo encarnaría para desposarla como un avatar que se llamaría Sundareswarar, para ayudar al pueblo Tamil fortaleciendo e iluminando a su dinastía.

El Rey profundamente agradecido construye en ese mismo lugar el hermoso Templo de Sri Meenakshi y a su alrededor la ciudad de Madurai. Generaciones posteriores de reyes de esa dinastía que adquiere por ese matrimonio características divinas, contribuyeron ampliándolo hasta convertirlo en un enorme complejo de 8 hectáreas, la joya de la arquitectura Dravidiana en la tierra de los templos: Tamil Nadu.

MADURAI
El nombre de Madurai -la ciudad ribereña del río Vagai- proviene de Madhura que en sánscrito significa dulce, sereno. Desde al año 500 Ac, comenzó a realizarse en ese templo, un concurso de poesía en el lenguaje Tamil. Una lengua Dravidiana que aún se habla en el sur de la India, en Sri Lanka y es uno de los idiomas oficiales en Nepal, Pakistan, Malasia y Singapur, con quienes han mantenido un intercambio comercial durante siglos. Brahmanes, poetas e intelectuales se reunían en las galerías adyacentes al estanque central del Templo, en lo que se llamó el Tamil Sangam. Esta reunión sucedió allí durante 900 años, hasta que terminó el reinado de la Dinastía Pandya sucesora de Meenakshi y Sundareswarar, que gobernó el sur de la India y Sri Lanka entre los años 600 AC y 300 DC. En ese momento fueron invadidos por tropas de la vecina Dinastía Kalabhras de reyes budistas, quienes gobernaron allí durante 300 años, hasta el año 600 Dc. cuando los Pandyas recuperan su imperio.



En el año 848 una nueva dinastía de Reyes Chola desplaza a la dinastía Pandya y gobierna desde Tanjavur, durante casi 400 años hasta el año 1223 DC. cuando los Reyes Pandyas logran recuperar nuevamente su imperio. Sin embargo la dicha les duro poco, porque en el año 1311, Malik Kafur, un general musulmán destruyó la ciudad y el templo. Se llevó sus joyas, sus obras de arte y la convirtió en una provincia vasalla del imperio musulmán que gobernaba en ese entonces desde Delhi. Una situación que solo duró 50 años porque en 1371 DC, el rey hinduísta Harirara, de la dinastía que gobernaba un vasto territorio -el imperio Karnata desde la antigua ciudad de Hampi, también llamada Vijayanagar- se apodera de Madurai. Nombran un gobernador, ellos lo llamaban un Nayak, que les pagó un tributo anual hasta el año 1530 DC, cuando los Nayaks se independizan y crean su propia dinastía. El primero de sus reyes, Thirumalai Nayak es quien reconstruye en 1623 DC el Templo destruido por los musulmanes. El gobierno de sus herederos continúa hasta 1781 cuando cae bajo control británico. Hoy el templo que ha funcionado sin interrupción por 2.500 años es visitado por 15.000 personas cada día.

NATARAJA
En el templo de Sri Meenakshi surge la tremenda devoción a Shiva como Nataraja que existe hoy en toda India. La historia es así:

El día que Meenakshi se casó con Sundareswarar, festejaron la ceremonia con una danza cósmica, que los hindúes llaman la danza de Chidabaram, en presencia de Vishnu quien asistió a la boda sagrada. En el Templo hay una escultura en la que aparecen los tres, que conmemora el evento. En la bellísima danza de las dos fuerzas vitales, los protagonistas en éxtasis manifiestan el eterno ciclo de creación, preservación y destrucción de la realidad, además del ciclo de muerte y reencarnación individual de los seres humanos.



En el Templo hay un antiquísimo y muy significativo bronce de Shiva que al danzar dentro de un arco de llamas de fuego, se convierte en Nataraja, el Señor de la Danza. En sánscrito, Nata significa danza y Raja significa Señor. Se balancea sobre su pierna derecha, apoyada sobre Apasmara, el enano que simboliza a la ignorancia. Como la ignorancia no puede destruirse porque surge cada vez que se crea una nueva realidad, Shiva utiliza la continua evolución y el perfeccionamiento de la consciencia de los seres humanos, para mantenerla controlada, para deshacer la ilusión negativa, la entropía y el desorden que la ignorancia crea. Una cobra que cuelga en su pecho representa la elevación del Kundalini, producido por la evolución. En una de la manos de sus dos brazos superiores tiene un tambor que mueve rítmicamente, simboliza el paso del tiempo, late con el pulso del universo creando el sonido con el que se mueve la realidad. En la otra mano porta el fuego de la destrucción, que detiene el tiempo. Su rostro estoico simboliza su neutralidad, su equilibrio entre creación y destrucción, entre la música, la danza y el fuego destructor, entre la sensualidad del alma y el desapego ascético del espíritu. 

El enano de la ignorancia con Nataraja danzando sobre el, se encuentran sobre el pedestal con la forma de la flor de loto de la consciencia de cada ser humano, que es donde se encuentra realmente el Universo. Allí se encuentran el instante y la eternidad, el big bang y el big crunch, la respiración de Dios en absorción contemplativa de si mismo. La dualidad inexistente en la unidad.

Nataraja asimila dentro de si, equilibra y armoniza aspectos aparentemente contradictorios del Ser. Su mágico, brillante y larguísimo pelo -nunca cortado- se mueve sensualmente como un halo con su danza, allí reside su fragancia, su sexualidad creadora que contrasta con su sereno rostro. Es simultáneamente un asceta imperturbable en la calma del absoluto vacío y un niño gozoso que juega a danzar libremente al compas de su propio ritmo vital. La danza es un arte en el que el artista y el arte que crea, son uno solo. Dios y su creación son uno mismo. Nataraja, el Ser Supremo, realiza dos tipos de danzas, la primera llamada Lasya es bella, suave y gentil porque en ella Shiva y Parvati -guiados por Brahma- crean un nuevo universo, una nueva historia con nuevos personajes. En la segunda llamada Tandava que es una danza peligrosa y violenta, lo destruyen para permitir que Brahma dirija la creación de uno nuevo. La danza induce un estado de trance, éxtasis en el que se conecta con la divinidad, por eso ha florecido en India simultáneamente con la meditación, el ayuno y el yoga.

EL TEMPLO
El templo de arquitectura Dravidiana tiene 14 altas torres, las llaman Gopuram. Cada una fue construida sobre una de los múltiples muros quee en capas sucesivas rodean el santuario principal. A través de ellas se entra a cada capa del complejo religioso. El muro exterior tiene las 4 mas altas, sirven de accesos y conectan con puertas en la muralla que rodeaba la ciudad. La principal es la entrada orientada al este, que conduce a una columnata de 100 mts de larga, hoy llena de puestos con textiles de colores y artesanías religiosas que tapan las talladas columnas. Cerca a la entrada se encuentran Vishnu con Meenakshi y Shiva el día de su matrimonio. Las 14 torres están totalmente cubiertas con 33,000 esculturas de algunas de sus innumerables divinidades, pintadas de vividos colores, para los hindúes todo es Dios, por lo tanto tienen muchas divinidades. La más alta, el Gopuram Sur,  tiene 52 metros de altura, equivalente a un edificio de 20 pisos.

Hay dos santuarios principales, a los que solo pueden entrar los hindúes, ambos rematados con una torre de oro visible a gran distancia. Uno dedicado Sri Meenakshi que tiene su escultura de oro y obsidiana negra, otro dedicado a Shiva -en el centro exacto del templo- con su escultura totalmente de oro. A su alrededor hay varios larguísimos corredores, llamados los corredores de los loros, porque en la antigüedad existieron allí miles de loros entrenados para que dijeran Meenakshi. El templo tiene un estanque, el del loto dorado, el Porthamarai Kulamel, de 50 x 40 mts. donde se realizaba el concurso de poesía y otra galería, la Meenakshi Nayakkar Mandapam con 1000 columnas talladas con esculturas de Yali, una bestia mitológica, que fue el símbolo de poder de la Dinastía Nayak que reconstruyó el Templo. Cientos de mandalas de brillantes colores adornan su cielo raso y en el fondo tiene el altar dedicado a Nataraja. En la antigüedad los devotos accedían al Templo por el Gopuran Este,  donde los recibía como hoy el elefante que los saluda colocando su trompa sobre su cabeza. Atravesaban la galería de las 1000 columnas, se bañaban en el estanque del Loto dorado, donde se vestían con ropa limpia para llegar a recitar sus nombres sagrados, primero al Santuario de Shiva, y luego al de Parvati.




Hoy en el templo hay 50 Brahmanes, sacerdotes hinduístas que realizan simultáneamente en 6 horarios prefijados y en distintos espacios del enorme templo, el ritual del Puja, algunos acompañados por flautas y percusión. Una ceremonia en la que se invoca a la divinidad del templo con rezos, cantos y ofrendas, para conectarse espiritualmente con él, agradecer los beneficios recibidos y recibir sus intuiciones, las sincronicidades y oportunidades que tanto facilitan la vida.

Este es el video del viaje INDIA MISTICA Y REAL: