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sábado, 31 de diciembre de 2011

EL TIEMPO DE EL NO-TIEMPO

El Centro de la Vía Láctea, el corazón de nuestra galaxia palpita cada 13.000 años, irradiando una súper onda de energía -rayos X, cósmicos, gamma y ultravioleta- que tarda 26.000 años en llegar al Sistema Solar. Ese latir tiene dos intensidades -una muy fuerte cada 26.000 años- que define un Gran Ciclo Cósmico y otra mas suave, exactamente en el punto medio de ese intervalo. Su energía impulsa a los soles de la galaxia a palpitar al unísono, lo que aumenta temporalmente su irradiación hacia los planetas que los órbitan. Hace 13.000 años la Tierra experimentó el pulso fuerte, cuando el Sol aumentó su irradiación y derritió el manto de hielo que hasta ese momento cubría todos los continentes, elevando el nivel del mar en 120 metros. Con ese cataclismo conocido como el Diluvio Universal -que destruyó la Atlántida, la pasada civilización sobre la Tierra- comenzó el actual Gran Ciclo Cósmico, mismo que finalizará dentro de 13.000 años.


Los sacerdotes y astrónomos mayas -usando el equinoccio de primavera como punto de referencia temporal y el horizonte al Este como referencia espacial- registraron durante cientos de años desde los altares de sus pirámides, el desplazamiento de las constelaciones de estrellas. Así confirmaron información procedente de sus antepasados los Olmecas, que una constelación tarda 26.000 años en dar un giro para regresar al mismo punto frente al horizonte terrestre. La ciencia actual reconoce ese intervalo como la ¨Precesión de los Equinoccios¨ y dice que ese desplazamiento de la bóveda celeste es de 1º cada 72 años, por lo que tarda 25.920 años en dar un giro de 360º. Los Mayas creyeron que ese Gran Ciclo Cósmico de 26.000 años regía la evolución de la consciencia del hombre y el tiempo de vida que tenía para desarrollarse una sociedad sobre la Tierra, antes de ser destruida por un cataclismo. Similar a una vida del hombre que reencarna cada 70-100 años para cambiar su punto de vista y su aprendizaje, pero para toda la humanidad. Los Olmecas lo dividieron en 5 segmentos de 5.200 años, que llamaron Eras Solares. Sus antepasados -provenientes del reino de Kush y de Egipto- llegaron a México precisamente hace 5.200 años, en el año 3.113 AC. Desde ese momento iniciaron una cuenta regresiva, un calendario que llamaron ¨La Cuenta Larga¨ que termina precisamente el viernes 21 de diciembre del año 2012, día del solsticio de invierno en el hemisferio norte.


Los Mayas continuaron esa Cuenta Larga y la relacionaron con los movimientos de otros cuerpos celestes como Venus, que se recorta como un punto negro frente al disco solar cada 100 años, transito que repite a los 8 años, es decir tiene un ciclo de 108 años, con dos tránsitos. Sus Sacerdotes del Sol, sabían que uno de esos ciclos de 2 tránsitos de Venus ocurriría cuando el Sistema Solar estuviera en el punto medio del Gran Ciclo Cósmico, momento en que la humanidad estaría experimentando un corto período de cambio rápido e intenso que llamaron ¨El Tiempo del No-Tiempo¨. El 8 de junio del 2004, sucedió el primer transito y el 6 de junio del 2012 sucederá el segundo que confirma que llegamos al final de la Cuenta Larga. Profetizaron que al llegar ese momento la humanidad experimentaría un corto período de cambio rápido e intenso que llamaron ¨El Tiempo del No-Tiempo¨. Duraría dos Katun Oob, dos intervalos de 20 años cada uno, uno antes y otro después del punto centro del Gran Ciclo, el primero iría de 1992 al 2012 y el segundo del 2012 al 2032, que conforman los 40 años de ¨El Tiempo del No-Tiempo¨. Un momento evolutivo en el que millones de seres humanos toman consciencia de su responsabilidad en la creación de su realidad personal y en la co-creación de su realidad colectiva. Los Mayas lo asociaron al comportamiento del Sol, que catalizaría -al irradiar más energía hacia la Tierra- cambios en el hombre y Eventos de Destino, situaciones difíciles que terminan súbitamente el orden existente en la vida de muchos seres humanos y que intensifican además lo que no funciona para que la mente se enfoque en corregirlo.


Simultáneamente existen otros factores generados por el mismo hombre que le añaden leña a ese fuego y que contribuyen a catalizar una crisis general de consciencia: La expansión exponencial de la información apoyada en las innovaciones tecnológicas y en las comunicaciones instantáneas globales y su acceso sin distinciones de clase a través de internet; el extraordinario cambio en el paradigma científico cuántico, que aceptó -gracias a la exploración sub-atómica- que la realidad depende y es afectada por los contenidos de la mente, los mismos que determinan sus estados de ser.


A esto le podemos agregar los 7.000 millones de seres humanos interactuando en la Babel de egos, la mayoría insatisfechos por la revelación de incontables mentiras y artimañas en todas las escalas del poder y por el caos que ha formado el coctel de explosivo de las múltiples crisis: crisis económica, crisis política, crisis religiosa, crisis geopolítica, crisis militar, crisis democrática... Y por el rechazo al cambio, de países, instituciones y empresas, en múltiples frentes, que se resisten a la alteración o a la pérdida de sus prerrogativas. Obviamente todo esto está transformando la mente del hombre -la que crea la realidad- cambio que como veremos comenzó a partir de 1992 cuando el Sol activó ¨El Tiempo del No-Tiempo¨.


En 1992 comenzó a acelerarse el pulso del planeta, una oscilación permanente que reside dentro de la cavidad resonante terrestre, la que existe entre dos bóvedas: la de Ionosfera -la piel de la atmósfera- y la de la corteza terrestre. Durante toda la Era de Piscis permaneció constante en 8 oscilaciones por segundo, tanto que los rusos y los americanos la usaban para ¨colgarle¨ señales para comunicarse con su flota de submarinos nucleares, evitándoles emerger y ser descubiertos. Obviamente al fallar el sistema todos comenzaron a preguntarse que estaba sucediendo.


El Sol había intensificado la irradiación de energía hacia la tierra, lo que comenzó a sobrecargar la ionosfera y a crear una diferencia de potencial eléctrico entre esta y la corteza terrestre. Esta diferencia la ha compensado siempre la naturaleza, con rayos y centellas alrededor del planeta, que bajan potencial eléctrico a tierra. Cada rayo baja 50 a 70 mil voltios, que impactan la corteza terrestre generando una onda de muy baja frecuencia vibratoria, que conforma una onda estacionaria en el interior de la cavidad resonante. Onda que se conoce como la Frecuencia de resonancia Schumann. Antes de 1992 sucedían en esa cavidad unas 1.200 tormentas eléctricas simultáneas, que dejaban caer unos 70 rayos por segundo alrededor de la Tierra. Hoy suceden unas 2.300 tormentas simultáneas y caen unos 130 rayos por segundo. La frecuencia de resonancia residente en la atmósfera se elevó de 8 a 13 oscilaciones por segundo, donde permanecerá durante la Era de Acuario que comienza en el 2012.


El planeta se está despertando y eso está alterando la relación que mantiene con el hombre. Este también irradia ondas cerebrales de muy baja frecuencia -entre 0 y 90 oscilaciones por segundo- dependiendo del estado de ser que experimenta. Antes de 1992 el cerebro se sincronizaba con el latir del planeta, cuando emanaba ondas Theta de 8 oscilaciones por segundo, que produce cuando el cuerpo está dormido, con sus sentidos desconectados del exterior, enfocados al paisaje mental porque está soñando o porque se encuentra en profunda meditación. Hoy el cerebro se sincroniza con el planeta cuando emana ondas Alpha, de 13 oscilaciones por segundo, que se producen cuando el cuerpo está alerta y despierto pero relajado, con los ojos cerrados, sin estímulos inquietantes y con los sentidos enfocados hacia el interior. La mente en calma, visualizando, imaginando, en procesos creativos o espirituales, sintonizando intuiciones e inspiraciones del arriba. Hoy el hombre no necesita hacer una profunda meditación en el interior o en el altar de una pirámide, para integrarse conscientemente a los demás seres humanos, al planeta y al cosmos. El nuevo latido del planeta facilita los procesos espirituales, la toma de consciencia, la evaluación diaria y la meditación.


También desde 1992, el aumento de irradiación y de la frecuencia residente, indujo cambios en la glándula pineal -la que está conectada al llamado Chacra de la Corona- la que produce los neurotransmisores que regulan la actividad del organismo. Esto permitió la activación de 4 codones adicionales en el ADN y la producción de 4 nuevos aminoácidos. Gracias a esto comenzaron a nacer los llamados niños índigo y cristal, que tienen capacidades conscientes especiales como la visión de eventos futuros, la percepción dermo-óptica y la memoria de vidas pasadas.


Cada hombre crea la realidad que experimenta, la atrae con sus pensamientos y con su estado habitual de ser. Sin embargo siempre transcurría un tiempo largo entre las causas en la mente -metas, imaginaciones, visualizaciones, preocupaciones, miedos, etc- y sus efectos o manifestaciones en la vida real, los eventos que suceden. Esa distancia entra la causa y el efecto, es necesaria para que el hombre no se de cuenta inmediata, que el mismo es que el crea su realidad. Debe hacer un esfuerzo de auto-observación para descubrirlo. No se toma consciencia por casualidad, son la disciplina y la voluntad las que permiten adquirir comprensiones sobre el orden y sobre la esencia del amor. Desde 1992, la distancia entre la causa y el efecto comenzó a acortarse, lo que hace que el tiempo parezca haberse acelerado. Antes se visualizaba algo y se demoraba meses o años en manifestarse, hoy el proceso toma días y en algunos casos horas. De está manera se le facilita al hombre ver la relación entre sus pensamientos y los cambios que produce en la realidad. El propósito del cambio que se vive es que el hombre asuma la responsabilidad sobre sus creaciones, que deje de ser víctima, que deje de culpar a los demás por lo que crea. Cuando crea sin darse cuenta, de manera inconsciente y desde un estado de No-Ser, lleno de miedo, negatividad y preocupación, lo que se manifiesta nunca le gusta y no lo acepta como creación suya. Busca entonces culpables a su alrededor y se llena de rabia, rencor y deseos de venganza. Cuando no los puede localizar fácilmente, culpa a Dios por su injusticia al enviarle un castigo que no cree merecer. El universo está facilitando las cosas para que esas creaciones inconscientes desde lo negativo desaparezcan.


Y como si fueran pocos los cambios, antes de 1992, el 3% de la población del planeta podía percibir el aura o campo electromagnético de las personas y ver las almas desencarnadas, los llamados fantasmas o duendes, entidades que no han continuado su proceso evolutivo por estar obsesionadas con la vida que terminó. De ese grupo de población surgen los chamanes y los sanadores. El Aura es una atmósfera eterica que rodea al cuerpo humano -invisible pera el 97% de la población- que revela a través de distintos colores la fuerza vital, el carácter y el estado de animo presente, lo que está sintiendo la persona. Se ha logrado fotografiar ese campo etérico con las llamadas cámaras Kirlian y con computadores conectados a scanners especiales.


Hoy más y más mujeres tienen esa capacidad, a unas les sucede de manera esporádica e involuntaria, otras la ejercitan de manera consciente y deliberada. Se estima que hoy, una de cada 12 mujeres tiene la sensibilidad para percibir, al concentrarse, el brillo de un color alrededor de las personas. Esto quiere decir que en 20 años se habrían triplicado las mujeres con la capacidad para ver los campos sutiles. La mujer siempre ha sido más sensible, espiritual e intuitiva que el hombre. Por eso su interés por todo tipo de cursos y talleres que le den respuestas a sus inquietudes metafísicas y que amplíen su consciencia de la realidad. Tienen la maravillosa función de condensar la energía en sustancia para crear un cuerpo que sirva de vehículo a la mente. Son el portal para la vida que busca volverse consciencia. Parece que ahora deben asumir otras dos funciones importantísimas: probarle a los incrédulos que lo metafísico existe y crear transparencia en la realidad. A ese grupo de mujeres perceptivas no se les puede ocultar nada, ante ellas la mentira, el engaño, la traición, las artimañas y las intenciones egoístas se vuelven transparentes. Está el universo impulsando una era de claridad, en la que cada cual se manifieste ante los demás tal cual es? Es posible que la tendencia no se interrumpa, que la curva continúe con la misma inclinación que trae. En ese caso, en el año 2032 -fecha en que los Mayas dicen que la nueva sociedad estará totalmente asentada en el planeta- el 25% de las mujeres, es decir una de cada 4, tendría la capacidad de percibir a su alrededor quien es realmente quien. Sobre todo si las que tienen visiones involuntarias toman consciencia de esa facultad que busca manifestarse y comienzan a practicarla alrededor del mundo. Esto sería realmente una re-evolución. Las implicaciones son abrumadoras para una sociedad acostumbrada al juicio, a la mentira, a la culpa y al miedo.


Mientras tanto, el Sol está más activo que nunca. En el 2011 superó por mucho, los registros históricos sobre su actividad, que se llevan hace unos 300 años. El 24 de febrero, el 7 de junio, el 9 de agosto y el 7 de septiembre se registraron tormentas magnéticas solares de clase X, la más fuerte e intensa de todas y aún no hemos llegado al máximo solar -del actual ciclo 24 del Sol- que se espera para diciembre del 2012. La temperatura media del planeta aumentó en 1,3ºC. en los últimos 20 años, lo mismo que se había elevado en los 150 años anteriores. Esto ha generado enormes alteraciones climáticas. Derritió los polos, arrasó glaciares y nevados, ha provocado tormentas tropicales e inundaciones en gran escala, aumentó la intensidad de los tornados y generó huracanes devastadores.


Las llamaradas solares aumentaron el flujo de viento solar, partículas que golpean y empujan el campo magnético del planeta, lo que mueve las placas tectónicas, generando grandes terremotos -aumentaron un 420% desde 1992-, erupciones volcánicas -aumentaron un 475% desde 1992-, y tsunamis con olas de 15 metros de altura, como el que destruyó el reactor en Fukushima, Japón. La naturaleza provoca desastres naturales -pero no cataclismos- que acercan la muerte a muchos hombres, directamente o a través de los medios noticiosos- impulsándolos a examinar con imparcialidad su conducta y a evaluar el camino recorrido. Esto permite reconocer y asumir los errores cometidos y sobre todo crear un compromiso para corregir el rumbo. La humanidad está viviendo una oportunidad extraordinaria para generar un orden mas armónico sobre la Tierra.


No quiero terminar sin referirme con un poco más de profundidad al cambio del paradigma científico, que considero uno de los más grandes cambios que estamos experimentando. La física pasó de una visión de la realidad, determinista y totalmente predecible con ayuda de la ciencia, a una perspectiva en la que es imposible predecir con exactitud lo que va a suceder, solo se pueden estimar probabilidades y siempre pueden ocurrir sorpresas. Se pasó de una humanidad de seres separados sin ninguna influencia sobre el mundo material, en el que los eventos suceden por azar o por hábito, a una realidad de consciencias interconectadas que co-crean lo que acontece para experimentarlo y encontrar en esa experiencia comprensiones y verdades sobre si mismo, sobre la vida y sobre El Todo del que formamos parte. La realidad se volvió dúctil, mágica y las posibilidades de cambio insospechadas. La revelación que la tierra no era el centro de la realidad, sino que era un planeta que giraba alrededor del sol, trajo como consecuencia el Renacimiento. La revelación que la realidad depende de la consciencia del hombre, induce la desaparición de las víctimas y la comprensión que lo inaceptable, lo falso, sucede para que el hombre encuentre y valore su opuesto, lo verdadero. ¨El Tiempo del No-Tiempo¨ no está sucediendo afuera, está sucediendo en el interior de todos los seres humanos.


Arcobaque, Colombia, Diciembre 2011.

Fernando Malkún Rojas

fmalkun@mac.com

www.fernandomalkun.com

@FernandoMalkun


viernes, 30 de septiembre de 2011

LA ESFINGE Y LAS CLAVES DEL GRAN CICLO COSMICO

La Constelación de Leo frente a la esfinge hace 13.000 años

La constelación de Acuario frente a la Esfinge, hoy 13.000 años después


Los Sacerdotes que sobrevivieron la desaparición de la civilización Atlante y el diluvio universal -los que sembraron la semilla de nuestra civilización- sabían que este tiempo que vivimos sería un momento decisivo y de gran trascendencia para la humanidad. Ellos sabían que un nuevo período de 26.000 años comenzaba para la humanidad. Por eso inmediatamente después del diluvio, tallaron la Esfinge en Egipto para llamar la atención sobre el Gran Ciclo Cósmico que causó la destrucción de su civilización y que causaría grandes cambios a la nuestra.






Hace 13.000 años, el Sol, activado por un pulso del Centro de la Galaxia, irradió una cantidad inusual de energía hacia la Tierra, provocando el Diluvio Universal. Un evento registrado en los libros sagrados de prácticamente todas las culturas antiguas. Ese latir del corazón de la Galaxia es regular -sucede cada 13.000 años- y es precisamente una de las variables que determinan el Gran Ciclo Cósmico.


La Esfinge en su tamaño, su forma, su precisa localización y su orientación guarda las claves del Gran Ciclo Cósmico de 26.000 años, el que anida todos los ciclos menores que ordenan nuestra vida. La Esfinge y su complemento el Zodíaco -un mapa de las estrellas que habían construido a lo largo de miles de años, era uno de los conocimientos más extraordinarios que su civilización había reunido sobre el orden del universo- describen el Gran Ciclo Cósmico, el orden superior que determina cuando suceden los grandes cambios sobre la tierra. Su rostro de piedra observa como se desplazan por el horizonte, las 12 constelaciones zodiacales. Tardan 26.000 años en pasar, una a una al Este frente a ella. Los sacerdotes atlantes sabían que ese giro de 360º de la bóveda celeste, se ajusta a los intervalos que regulan la emisión de energía, desde el centro de la galaxia.


Tallaron su enorme cuerpo de león sobre el eje este-oeste a los 30º exactos de latitud y 30º de longitud para convertirlo en un instrumento simbólico de medición astronómica. Sabían que su gran tamaño la convertiría en un motivo de curiosidad y en un enigma a escala planetaria que motivaría a muchos hombres a descifrar la información que ellos deseaban transmitirnos. Su tamaño megalítico le permitiría sobrevivir el paso de los siglos, conservando las claves del intervalo en que se manifiesta el latir del corazón de la Galaxia y el Gran Ciclo Cósmico.


Su precisa localización y la orientación de su cuerpo la relacionan con el equinoccio de primavera, el día en el que el Rey Sol se mueve por el cielo de manera muy precisa entre esos dos puntos cardinales, este-oeste. Ese día siempre lo han utilizado los astrónomos de todas las culturas para registrar y relacionar los movimientos de los astros en el cielo porque ese día el plano por el que se mueve el sol -donde está la eclíptica- y el plano sobre el que la Tierra gira a su alrededor -que tienen una inclinación de 23,5º entre ellos- se intersectan el uno al otro. Esta intersección sucede dos veces cada año: el 21 de marzo, día del equinoccio Vernal y el 21 de septiembre día del equinoccio otoñal.


Los astrónomos usan el día del equinoccio vernal como una marca posicional espacio-temporal, un punto de referencia desde el cual registrar y medir los movimientos del Sol, de los planetas que lo orbitan y de las constelaciones de estrellas en la bóveda celeste. A partir de ese día el sol se mueve hacia el Este 1° por día, proyectándose sobre las 12 constelaciones del Zodíaco, las que definen el gran ciclo cósmico. Esa es la manera en que notamos la traslación de la Tierra alrededor del Sol desde la superficie de nuestro planeta. Además ese día excepcional del equinoccio vernal los rayos solares caen perpendiculares al Ecuador (latitud 0°) iluminando ambos hemisferios por igual, lo que hace que los intervalos de luz y de oscuridad sean exactamente iguales. Los antiguos lo veían como un día de neutralidad, porque la luz y la oscuridad, el bien y el mal están en equilibrio.


Además grandes descubrimientos astronómicos se han realizado en uno de los días en que un eclipse lunar coincide con un día de equinoccio. Un día así le permitió a Hiparco de Nicea descubrir la precesión de los equinoccios, el desplazamiento de 1º cada 72 años del Sol con relación a las constelaciones zodiacales, que luego confirmó al registrar sus posiciones relativas año tras año el día del equinoccio vernal. El registró como se desplazaba la posición del Sol año tras año con relación a la Estrella Espiga. Así estableció que una estrella zodiacal vuelve a situarse en la misma posición en el horizonte terrestre transcurridos 25.920 años (se desplaza 1º cada 72 años, le toma 72x360º=25.920 años dar un giro completo que le permita regresar al mismo punto). Los científicos actuales llama la ¨Precesión de los Equinoccios¨ a este giro de de 26.000 años, que los antiguos llamaban el Gran Ciclo Cósmico. Un eclipse Lunar sucede en uno de esos extraordinarios días en que la brillante Luna llena se enrojece y luego se oscurece súbitamente -hasta casi desaparecer del cielo- por la sombra que produce la Tierra al interponerse entre ella y el Sol que la alumbraba. Como vemos el día del equinoccio vernal es una de las claves más importantes de la Esfinge por la estrecha relación que tiene con el gran Ciclo Cósmico.


Los sacerdotes sobrevivientes al cataclismo que destruyó la Atlántida decidieron tallar su cuerpo con la forma de un León agazapado presto a saltar en dirección al punto en que sale el sol el día del equinoccio para marcar el momento exacto hace 13.000 años cuando frente a ella comenzaron a aparecer las estrellas de la constelación de Leo. Una marca espacio-temporal importantísima porque definió el punto en que terminó el anterior Gran Ciclo Cósmico -con el diluvio universal causado por el aumento de la irradiación del Sol- y el comienzo del actual Ciclo Cósmico. El período glacial del Pleistoceno termina al aumentar súbitamente la irradiación del Sol, lo que derrite el hielo que cubría los continentes, el agua del enorme deshielo eleva 120 metros el nivel del mar. El punto definido en la constelación de Leo relaciona el Gran Ciclo Cósmico con cambios en los niveles de actividad del sol.


Al cuerpo de León le tallaron la cabeza de un hombre para relacionar el punto en que el sistema solar entra en la constelación de Leo con el punto en que llega a la constelación de Acuario, en su movimiento por el espacio. El rostro mira hacia el este para tomar consciencia de la aparición por el horizonte de la constelación de acuario en el solsticio de verano del año 2012. La Esfinge relaciona dos constelaciones separadas por 13.000 años o medio ciclo cósmico. El Eje entre dos de esas constelaciones, Leo y Acuario, divide el Zodiaco y la bóveda celeste y marca los momentos en que el centro de la Galaxia irradia la Superonda que incrementa la actividad del Sol. Leo marca el punto inicial de cada Gran Ciclo y 26.000 años después, marca también su punto final, mientras Acuario marca su punto medio, 13.000 años despues. El momento en que la humanidad termina el ciclo más primitivo, instintivo y difícil en cada ciclo de su evolución. Cuando liberamos nuestra mente de la animalidad original, y terminamos nuestra fase de desarrollo instintivo. La Esfinge simboliza este momento, cuando se asoma saliendo de la tierra frente al horizonte a observar el cosmos para entender que tiene un orden perfecto. Representa el momento en que nos elevamos sobre los hombros de la nuestra animalidad, cuando realmente somos libres porque tenemos la información de sabiduría, que nos permite decidir conscientemente hacia qué dirección dirigimos nuestro perfeccionamiento.


La forma de la Esfinge tiene las claves para definir el intervalo de 13.000 años en el que el Sol avanza 180º por la ecliptica para llegar al punto medio del Gran Ciclo Cósmico exactamente en el año 2012. La combinación de la Esfinge y el Zodíaco -que grafica los movimientos de las constelaciones de estrellas frente al horizonte terrestre- nos entrega información fácilmente verificable sobre el Gran Ciclo Cósmico y llama nuestra atención sobre el Sol como el catalizador de grandes cambios a escala planetaria.

domingo, 7 de febrero de 2010

1-EL GRAN CICLO CÓSMICO


Vivimos una época extraordinaria:
Llegamos a la mitad del Gran Ciclo Cósmico.

Experimentamos un momento de gran trascendencia. La oportunidad para generar un orden mas armónico sobre la Tierra. Los Sacerdotes sobrevivientes de la desaparecida civilización Atlante, lo sabían.

Tallaron inmediatamente después del Diluvio, la Esfinge en Egipto para llamar nuestra atención, para hacernos pensar en el enigma de su forma y localización. Querían que descifráramos sus claves y obtuviéramos acceso a una antiquísima información de sabiduría, sobre la existencia de un cíclico cósmico, de un orden superior que determina nuestra vida. Un ciclo sobre el que también dejaron información en el Zodiaco. Fue uno de sus muchos legados a la organización de sacerdotes egipcios, que ellos estructuraron. Su información permitió que la cultura egipcia naciera madura, sin infancia, que emergiera súbita y misteriosamente, con una escritura hieroglífica coherente, con fundamentos filosóficos, astronómicos y matemáticos, que no tuvieron un desarrollo previo. Ese conocimiento del Gran Ciclo anterior nunca fue superado en todo el desarrollo posterior de su civilización.

El Gran Ciclo Cósmico tiene un intervalo de 26.000 años, durante el cual las 12 constelaciones de estrellas zodiacales se desplazan frente al horizonte terrestre. Simultaneamente el eje de la tierra va alternando su orientación hacia las 6 constelaciones circumpolares, la situadas sobre el Polo Norte de la Tierra. Esos movimientos determinan los períodos en que recibimos la energía de las estrellas, de los planetas y también unos pulsos periódicos del centro de la galaxia. Ese gran intervalo anida en su interior muchos ciclos menores que organizan nuestra vida como el ciclo del año solar que ordena las 4 estaciones climáticas y el ciclo de rotación de la Tierra que crea los intervalos de luz y de oscuridad de cada día. La trascendencia de los zodíacos, maya y egipcio sera explicada en un capítulo posterior.

Los Atlantes y los Egipcios creían en la reencarnación. El Zodíaco comunica que tipo de influencia ejerce la energía de las estrellas en la secuencia de reencarnaciones de los hombres, sobre los atributos de su personalidad en el momento del nacimiento. Establece un recorrido que el hombre debe experimentar en muchas vidas para recibir las energías de todas esas estrellas. De esa manera completa una serie de experiencias que garantizan el proceso evolutivo de su consciencia. Lo plasmaron en una gráfica con 12 símbolos que representan 12 distintas experiencias de aprendizaje, 12 distintos estados de ser.

Los Olmecas, la ¨cultura Madre¨ de los Mayas,
también nos dejaron información sobre el Gran Ciclo.

Los Olmecas decidieron marcar un período corto pero intenso que sucede en el punto medio del Gran Ciclo por la vasta capacidad de transformación que tiene. Para avisarnos de eso hace miles de años iniciaron una cuenta regresiva que termina en los tiempos que vivimos. Buscaban que en estos momentos tomáramos decisiones con serenidad y sabiduría, para encausar positivamente los grandes cambios que vivimos y los que se avecinan.

Los Mayas fueron los que verificaron la existencia del Gran Ciclo Cósmico.

Sin embargo fueron los Mayas los que diseñaron los más exactos calendarios de todos los tiempos con la información que obtuvieron al verificar su existencia. También nos dejaron inscripciones con los principales eventos de su historia en cientos de Estelas (piedras talladas), en la notación de la cuenta regresiva del calendario que llamaron la ¨Cuenta Larga¨. La piedra mantuvo la memoria de su pueblo y las comprensiones que obtuvieron sobre el universo, permitiendo que su información llegara hasta nosotros. Los Mayas elaboraron sus profecías a partir del conocimiento de los ciclos. Confirmaron que la realidad es cíclica, que los eventos que inducen se repiten. Cada intervalo es único y especial, tiene algunas diferencias que lo distinguen, pero todos conservan una esencia común. Los ciclos ordenan las transformaciones dinámicas que se suceden instante tras instante en el universo para darle una secuencia lógica a nuestra vida. Permiten que nuestra mente se acomode al cambio constante y espere sin angustia el futuro inmediato. Esa regularidad también evita la aparición de situaciones bizarras y de transformaciones ilógicas y súbitas, como las que ocurren en los sueños ordinarios. Con ese conocimiento solo necesitaban saber cuándo comenzó y cuándo terminó un ciclo, qué características manifestó y qué resultado produjo, para de ahí en adelante predecir cuándo volvería a repetirse y que tipo de eventos se podía esperar que sucedieran. Ésto es lo que fundamenta sus predicciones científicas, su visión de eventos y situaciones que tienen gran probabilidad de manifestarse durante los 20 años del intervalo de transición del Gran Ciclo que, de acuerdo a su información, terminan en el año 2012 y sobre todo de la aparición de un nuevo orden en la primavera del año 2013.

Llegó "El Tiempo del No-Tiempo"

Los Mayas visualizaron esta época como un ¨Momento Evolutivo¨, un intervalo muy corto comparado con el Gran Ciclo donde se anida, pero muy potente, porque genera efectos rápidos, cambios profundos e intensos en la naturaleza y en el hombre.

Lo llamaron ¨El Tiempo del No-Tiempo¨, porque es este un período en el que nuestra civilización finaliza 13.000 años de gestación y de adquisición de comprensiones de una manera difícil, a tientas, en la oscuridad. Es una fase corta pero tremendamente intensa en la que determinaremos como serán los siguientes 13.000 años del Gran Ciclo. Es entonces, como un día Galáctico, el cual tiene 13.000 años de oscuridad y 13.000 años de luz, separados por un corto momento de vasta transformación, sería como el amanecer, que es también cuando más oscura es la noche. Un momento en el que cambian las condiciones y el orden imperante sobre la Tierra.

El mundo no se va a acabar, estamos en la mitad del gran ciclo cósmico de 26.000 años que la ciencia llama la "Precesión de los equinoccios"

Los desplazamientos de las estrellas y del eje de la Tierra siempre se han medido el 21 de Marzo, día del Equinoccio de Primavera porque la posición de la Tierra con relación al Sol y a las estrellas facilita la medición y el registro de la bóveda celeste, como veremos más adelante. Se le llama Equinoccio porque ese día el intervalo de oscuridad y el intervalo de luz son exactamente iguales. Los antiguos creían que la neutralidad predomina, que el bien y el mal están en equilibrio. La ciencia estima que esos movimientos tardan 25.625 años solares de 365,2422 días o sea que duran 9.359.331 días. Los Mayas a los que les gustaban las cifras enteras, elegantes, que facilitan las cuentas, los estimaron en 26.000 años mayas de 360 días, o sea que duran 9.360.000 días. Una diferencia de solo 669 días entre la estimación Maya y la de la ciencia actual en un período tan largo no justifica complicarse con tantos números, de modo que haremos como ellos para facilitarnos las cuentas y para recordar bien las cifras, diremos que el Gran Ciclo tiene 26.000 años.

El Gran Ciclo determina los intervalos
en que el centro de la galaxia irradia pulsos de energía.

Los pulsos periódicos de alta energía, aceleran la actividad del sol que irradia mas energía hacia el sistema solar, lo que provoca grandes cambios sobre la tierra.

El pulso del corazón de la Galaxia es muy intenso cada 26.000 años, momento en el cual finaliza un Gran Ciclo y comienza uno nuevo. Ésto provoca cataclismos que han destruído al menos 4 veces la civilización sobre la tierra, como sucedió hace 13.000 años cuando tuvo lugar el llamado Diluvio Universal, que destruyó a la civilización Atlante, momento en que comenzó nuestro actual Gran Ciclo. Ese hecho que finalizó el largo período de glaciación sobre la Tierra, esta verificado por la ciencia actual, como veremos más adelante. Exactamente en la mitad entre esos pulsos intensos, el Centro de la Galaxia irradia un pulso de menor potencia, que también estimulan al Sol a irradiar mas energía hacia la Tierra. Ese pulso menor no provoca cataclismos sino transformaciones en la naturaleza como sucedió en los Ciclos Solares 22 y 23. El último terminó en el año 2006, que han sido de los que más Manchas Solares y Tormentas Magnéticas han tenido en 253 años que llevamos registrando su actividad. Todo ésto está generando cambios en el Sistema Solar y en el clima de la Tierra, que examinaremos detalladamente.

El gran ciclo ajusta la realidad a un orden sagrado que garantiza
la evolución de la consciencia de la humanidad.

Forma parte de un Plan supremo establecido por Hun’ab K’uh, la extraordinaria mente del universo que permanece en la neutralidad como observador imparcial de nuestras creaciones y experiencias.

Olmecas y Mayas vieron al universo como un extraordinario organismo del que todos formamos parte y pensaron que su corazón palpita en el centro de la galaxia. Lo llamaron Hun'ab K'uh. (Hun significa primero, 'ab significa estado o manifestación y K’uh significa Dios. La primera manifestación física de Dios).

El universo es una escuela para los hijos de dios.

Aprendemos a través de eventos y experiencias que vivimos en carne propia, para comprender y tener certeza de lo que es verdad: La neutralidad, la armonía, el respeto, la tolerancia, la incondicionalidad Y la serenidad, son las características y cualidades del Amor, que es su esencia.

Sus estudios, nos indican que el corazón de Hun'ab K'uh palpita regularmente, para sincronizar y mantener la cohesión de las entidades a distintas escalas, que anida en su interior. Ese latido regular tiene dos ritmos, uno de gran potencia y otro mas suave, y de menor intensidad, que son los que estructuran el Gran Ciclo Cósmico. Se sienten cuando Hun'ab K'uh emite un pulso de ¨K’uh Lel¨ (así llamaban a la energía que irradia, hacia infinidad de Sistemas Solares, como el nuestro, donde existe la vida). El suave pulso intermedio de Hun'ab K'uh irradia un flujo menor de energía que lo que potencia son transformaciones en el Sistema Solar y en la naturaleza. De esa manera genera eventos y experiencias que inducen comprensiones en nuestro interior, que cambian y amplían nuestra visión de la realidad. Es su forma de fomentar nuestro perfeccionamiento, la evolución de nuestra consciencia y de facilitar que nosotros libremente logremos crear una realidad cada vez más armónica.

Llegaron las crisis de ¨El Tiempo del No-Tiempo¨.
Cambios de todo tipo, sociales, políticos, económicos, religiosos, tecnológicos e innumerables fenómenos naturales, están provocando una gran crisis y son señal que el Gran Cambio profetizado por los Mayas está en proceso. Recibimos el flujo de energías del ritmo intermedio del Gran Ciclo y nuestro mundo se encuentra en el período de transformación que los Mayas llamaron ¨El Tiempo del No-Tiempo¨. El que, luego de un profundo reajuste del orden existente, dará paso a 13.000 años de luz y de armonía. Experimentamos un ¨Momento Evolutivo¨, una coyuntura única en la cual tenemos la oportunidad de definir cómo queremos que sea la sociedad en la que queremos vivir.

Las 12 Constelaciones Zodiacales siempre se han visto como si estuvieran sobre una esfera imaginaria que llamamos la bóveda celeste. Las 6 Constelaciones circumpolares están en la parte superior. El eje polar del planeta va cambiando su orientación de constelación en constelación durante 26.000 años. Actualmente está dirigido hacia la estrella Polaris, de la constelación de la Osa Menor.

El Sol impulsa a la naturaleza a generar Eventos de Destino.

Terremotos, tsunamis, huracanes, sequías, cambios extremos de clima, situaciones difíciles e inesperadas que sacuden el orden existente.
Eventos que nos enfrentan a muchos directamente con la muerte o nos acercan indirectamente a ella a través de las noticias en los medios de comunicación. La muerte cercana nos impacta impulsandonos a salir de la burbuja egoísta en la que vivimos. Además produce algo muy importante: genera un estado de neutralidad interior que nos permite evaluar lo vivido sin decirnos mentiras, un repaso imparcial de lo que nuestra conducta ha causado a nuestro alrededor o lo que hemos permitido que suceda. Esta evaluación nos permite comprobar nuestros aciertos o nuestras equivocaciones, lo que produce grandes transformaciones en nuestro interior y hace que surjan comprensiones sobre el verdadero propósito de nuestra vida. La presencia de la muerte también induce a muchos de nosotros a tocar fondo rápidamente, lo que permite que limpiemos nuestra mente de oscuridades y pensamientos negativos. Los Eventos de Destino generan grandes transformaciones en nuestro interior.

Los eventos de destino potencian lo que no funciona:
Las situaciones que nos hacen sufrir.

El Tiempo del No-Tiempo¨ también amplifica lo negativo, para que no nos quede más opción que enfocar nuestra atención en ello, solucionarlo, y así dejar de sufrir.

Igual suceden Eventos de Destino colectivos, que cambian súbitamente el orden existente y crean situaciones que amplifican lo que no funciona en las estructuras que soportan a nuestra sociedad. Se amplifica lo que siempre ha creado conflicto y sufrimiento. Para evitarlo debemos resolver lo que no funciona, sin reaccionar impulsivamente porque esto solo aumenta el conflicto y el sufrimiento. Solo a través del consenso y no con la fuerza pueden darse los cambios internos y la manifestación de un Orden Nuevo que traiga una era de armonía para toda la humanidad.

¨El Tiempo del No-Tiempo¨ genera Eventos de Destino
para que se amplifique lo que no funciona, lo que genera sufrimiento,
para que nos enfoquemos en corregirlo.

El ataque a las torres gemelas en Nueva York:
Primer Evento de Destino colectivo.
En Septiembre del 2001, 3.500 millones de personas vivimos en directo por televisión un evento que impulsó la transformación del orden existente.

La destrucción en un ataque terrorista de las Torres Gemelas en Nueva York fué un evento que cambió totalmente el orden establecido. Curiosamente está representado por la carta diez y seis del Tarot, cuyo arquetipo (la gráfica que transmite información directamente al inconsciente colectivo) es la destrucción de una torre por un rayo; carta que representa a Marte, un planeta asociado con la guerra. El evento que surge por un problema aún no resuelto en el medio oriente, inició una serie de procesos y experiencias que generaron y están generando comprensiones para toda la humanidad. También nos mostró lo fácil que es que el orden establecido se desmorone súbitamente, iniciando los cambios que al final van a generar una era de armonía. Ante este ataque, el gobierno de los Estados Unidos reaccionó basado en la creencia que debe cobrarse ¨Ojo por ojo y diente por diente¨. Con orgullo patrio empleó su enorme fuerza basado en otra creencia llamada la ¨Ley del más fuerte¨.

Una economía basada en la industria militar establece el control y mantiene el orden a través de la fuerza y el miedo. se expande rápidamente debido a la guerra.

Entre el 2001 y el 2007 el gasto militar se triplicó en el mundo. Esta expansión permitió que el dinero fluyera rápidamente. Los índices de bolsa subieron de manera continua después del caos inicial que produjo el ataque. El crédito se hizo fácil. Se concedieron millones de préstamos hipotecarios, muchos de ellos a personas que realmente no tenían como pagarlos. Por otro lado cientos de grandes compañías entraron en un proceso de codicia adquisitiva para expandir su tamaño. Prestaron enormes sumas de dinero para comprar a su competencia a precios altísimos, cuando los bienes que éstas producían no lograban generar el dinero para pagar la deuda contraída. El valor de los bienes y productos generados en el mercado se sobrevaluó en un 40% debido a especulación que facilitó la poca supervisión y regulación gubernamentales. Fué así como las grandes compañías comenzaron a quedar ilíquidas. Todo ésto sumado produjo una gran caída en la bolsa. El 50% de la burbuja de sobrevaluación especulativa (14,5 quintillones de dólares) desaparecieron instántaneamente.

Millones de personas fueron despedidas, por lo cual dejaron de pagar las cuotas mensuales de sus casas, creando un caos financiero.Cientos de miles de propiedades quedaron en poder de los bancos que salieron a ofrecerlas al mejor postor, ocasionando una baja en el precio de todas las viviendas del mercado. Como consecuencia, miles de personas terminaron debiendo a los bancos más de lo que sus casas valían, a pesar de haber pagado con gran esfuerzo mucho dinero a cuenta de su deuda. Esto, sumado a las restricciones de efectivo y de oportunidades de trabajo, los obligó a entregar sus casas a los bancos y perder lo invertido, lo cual profundizó la crisis de una manera extraordinaria. En el 2008 grandes instituciones que tenían casi todos sus recursos financiando las hipotecas de esas viviendas, se encontraron súbitamente ilíquidas y el efecto dominó comenzó a generar quiebras en todo el mundo. Finalmente esta crisis nos está permitiendo descubrir que un sistema económico tan interconectado, es igual de fuerte al más débil de sus eslabones.
La economía prácticamente se detuvo. Esto coincidió con la realización de elecciones en las que la gente descontenta depositó masivamente un voto de protesta, lo que generó algo inesperado...

El ascenso de un presidente negro con raíces árabes y africanas en una sociedad orgullosamente blanca, convertida en anti-islamista como resultado de una intensa campaña de desinformación llamada ¨La Guerra Contra el Terror¨. En ese momento el gobierno anterior decidió inyectar 10 quintillones de dólares a las grandes compañías y bancos, para reestablecer el Status Quo. El nuevo gobierno decidió validar esa decisión antes que entregar el dinero a millones de familias que debían una suma prácticamente igual (10,5 quintillones de dólares) para que conservarán o recuperarán sus viviendas en condiciones de verdadero apoyo. Esto hubiera restablecido realmente la economía, recuperando el optimismo y la confianza del planeta entero en su sistema y en el llamado ¨Sueño Americano¨.

Un Evento de Destino Colectivo que no ocasionó muchos muertos, pero sí una tremenda conmoción mundial, resaltó muchos de los problemas que tenemos que corregir. También condujo a todo el sistema a entrar en una profunda crisis de la que no ha podido recuperarse hasta el momento. La confianza de la humanidad en el orden establecido está fallando y, como veremos más adelante, esa es la semilla del cambio. Los Eventos de Destino nos hacen cambiar interiormente, lo que modifica nuestra conducta. Cuando eso sucede masivamente, genera transformaciones en las instituciones que fundamentan el sistema. Cambia el orden que ha estructurado a la sociedad, para generar uno más armónico y solidario.
http://www.globalissues.org/article/768/global-financial-crisis#Thescaleofthecrisistrillionsintaxpayerbailouts
Vivimos un momento de transición en la mitad exacta del Gran Ciclo Cósmico de 26.000 años, 13.000 años después del Diluvio Universal que finalizó el ciclo anterior de la civilización Atlante.

El mundo no se acaba, solo se transforma. Experimentamos ¨El Tiempo del No-Tiempo¨, un momento de cambio que es parte esencial del Plan Supremo para potenciar la evolución de nuestra consciencia. Realmente, fuimos nosotros mismos, quienes escogimos reencarnar en estos tiempos para participar de una crisis que pondría en tela de juicio todas nuestras creencias, para así dar un enorme salto, en el camino de encuentro con nuestra verdadera Esencia.