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viernes, 29 de julio de 2016

LA GRAN IMAGINACIÓN


El universo es un Gran Pensamiento en la Gran Mente del Unico Ser.

Un gran pensamiento que cambia dinámicamente, instante tras instante en el eterno presente. Una extraordinaria holografía conformada por la suma de las creaciones individuales que ocurren en las mentes individuales de miles de millones de entidades encarnadas.

Todo lo que existe en nuestra realidad personal lo creamos primero en nuestra mente.

Unos pocos creamos nuestra realidad dándonos cuenta que lo hacemos, usamos la imaginación -que es la herramienta de creación de nuestra mente- para crear conscientemente. Una gran mayoría creamos nuestra realidad aún sin darnos cuenta que la creamos, de manera inconsciente. Sin embargo todos, sin excepción, llegaremos a darnos cuenta que somos creadores aprendices.

Aprendiendo a crear realidades perfectas.

Encarnamos y reencarnamos para aprenderlo, en un largo curso que nos toma muchas vidas. Vamos creando una realidad personal cada vez más perfecta a medida que vamos acumulando sabiduría. La sabiduría es certeza sobre como crear armonía en nuestra vida presente. En ese largo proceso nuestro eterno espíritu va acumulando cada vez más sabiduría. En ese largo proceso, nuestro espíritu observa como nuestra alma -el contenedor de nuestra mente- adopta una sucesión muy distinta de personalidades temporales, porque es nuestra alma la que encarna, nuestro espíritu observa. Solo así logra acumular las comprensiones que nuestra alma encuentra para él, en vidas muy distintas que producen experiencias muy distintas  en una realidad siempre polar. 

Esos cambios son necesarios porque nuestra alma solo encuentra comprensiones y acumula sabiduría a través de la experiencia. La experiencia que produce sentir una situación, vivirla intensamente mientras tomamos decisiones sobre como actuar para resolverla. Para luego detenernos y reflexionar sobre los resultados -de armonía o sufrimiento- que obtuvimos con las decisiones que tomamos. Solo cuando sentimos y reflexionamos, surge en nuestro interior el discernimiento sobre como producir felicidad y como crear realidades perfectas. Discernimiento para evitar lo que nos lleva al caos, al conflicto, al sufrimiento y escoger lo que siempre nos permite obtener armonía, buena compañía, salud y abundancia. 

Como aprendemos a través de la sucesión de experiencias en una sucesión de vidas muy distintas, podemos escoger antes de nacer -entre infinidad de posibilidades a nuestra disposición para el nivel que tenemos- que características tendrá nuestra siguiente vida. Esas características no solo crean las experiencias que necesitamos para encontrar las comprensiones que buscamos, sino que crean también la personalidad que vamos a utilizar para decidir como actuar ante esas situaciones. 

Antes de nacer escogemos el lugar en que vamos a nacer, a nuestros padres, la familia y las personas cercanas con las que vamos a interactuar, el cuerpo y el sexo que vamos a tener y los recursos que tendremos a nuestra disposición. El lugar, las relaciones, el cuerpo y los recursos que escogemos le da forma al personaje que vamos a utilizar para aprender en el escenario de la vida. Escogemos una personalidad que basada en su propio, único y original sistema de creencias pueda decidir como actuar para seguir aprendiendo a crear realidades perfectas. 

Una personalidad que libremente escriba el libreto de nuestra vida, que atraiga por sincronicidad del entramado cuántico probabilístico, las personas, las situaciones y las dificultades que necesitamos para seguir aprendiendo. La maravilla es que a medida que vamos evolucionando podemos escoger características cada vez más armónicas para encarnar.

En cada vida nuestra alma recibe de nuestro espíritu la sabiduría que ha ido acumulando. La recibe como virtudes, dones y habilidades que por supuesto dan forma a una personalidad cada vez más amorosa, que tomará decisiones cada vez más acertadas. Aprendemos a actuar cada vez con mayor serenidad, con más humildad, somos más incondicionales, mas amorosos e íntegros, más flexibles y tolerantes porque nuestra consciencia evoluciona.  

Hasta que llega el momento en que -en el nivel de los seres humanos- hemos aprendido a crear realidades perfectas y nos corresponde ascender al nivel de los Seres de Luz. Allí nuestro aprendizaje continúa, solo que nuestras creaciones, nuestras responsabilidades  y las comprensiones que buscamos son mucho más grandes.

Durante todo ese proceso evolutivo nuestra mente individual permanece conectada a la Gran Mente del Unico Ser, a la que podemos llamar la mente colectiva. Esa Gran Mente suma y conjuga las creaciones de las mentes individuales en una creación colectiva, en un holograma dinámico que llamamos el universo. De la misma manera que nuestro cerebro conjuga las imágenes que captan nuestros dos ojos en una sola imagen, la gran mente conjuga las creaciones individuales en una sola Gran Holografía tridimensional. La Gran Mente no solo sostiene el universo sino que lo mantiene actualizado con la infinidad de creaciones, cambios e interacciones individuales, que suceden instante tras instante en el eterno presente.

Nosotros creamos nuestra realidad personal y co-creamos nuestra realidad colectiva. Nuestra mente juega un papel fundamental en la creación de la realidad que nos rodea, atrae las experiencias que vivimos y las personas que necesitamos para aprender. Nuestra actitud y el estado de ser que logramos mantener habitualmente, tiene influencia directa en los resultados que obtenemos.

Nuestra mente crea la parte que le corresponde de la realidad y al unirse simultáneamente a las demás mentes co-crea la realidad colectiva en la Gran Mente del Unico Ser. Creamos imaginando, la imaginación es la semilla de la que surgen todos los objetos, las experiencias y las personas que llegan por sincronicidad a nuestra vida.

Quien no imagina no manifiesta. Las imágenes mentales son las que inducen la manifestación de la realidad formal. Para que logremos manifestar algo o alguien en lo físico, primero tenemos que haberlo imaginado. Al imaginarlo lo creamos en lo etérico, le damos realidad en lo sutil.

Esa es la única manera en que orientamos la energía creadora del arriba a crear lo que deseamos en el abajo.

El Universo es un Gran Pensamiento manifestado en el abajo por una Gran Imaginación en el arriba.

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miércoles, 4 de septiembre de 2013

1-EL TESTIGO EN CONSCIENCIA-LOS OPUESTOS



Dios armó la realidad con opuestos: Arriba-abajo, nacer-morir, luz-oscuridad, masculino-femenino, positivo-negativo, activo-pasivo, castidad-lujuria, ayuno-gula, consciencia-inconsciencia, día-noche, espiritualidad-materialismo, alto-bajo, grande-pequeño, gordo-flaco, frío-caliente, limpio-sucio, duro-blando, húmedo-seco, feliz-infeliz, placer-dolor, sumar-restar, protón-electrón, amigo-enemigo, dulce-amargo, cerca-lejos, pobreza-riqueza, salud-enfermedad, soledad-compañía, querer-odiar...

Te hiciste hombre en esa realidad, dentro del espacio infinito que existe en la mente de Dios. Allí flota el gigantesco y complejo universo, el maravilloso escenario en el que encarnaste, especialmente diseñado para facilitar y ampliar tu discernimiento y tu comprensión. Tus experiencias -en esa escuela de contrastes- tarde o temprano te dan certezas sobre ti mismo, te permiten sentir tu esencia de amor y razonar sobre ella, van aclarando el propósito de tu vida mientras impulsan la evolución y el perfeccionamiento de tu consciencia.

Los resultados que obtienes con las decisiones que tomas en ese mundo de opuestos, te van enseñando a percibir belleza en la diversidad que te rodea,  a ver el propósito de amor que tiene lo aparentemente inaceptable, lo que genera sufrimiento, la ignorancia temporal que tantos llaman maldad. Adquieres la certeza que existe un orden de origen divino que garantiza que todo lo que suceda sea siempre perfecto, que el eterno fluir de situaciones y eventos nunca se interrumpa porque la vida y la consciencia son eternas. Gracias a la alternación de tus experiencias con estados opuestos de ser, vas adquiriendo virtudes, dones y habilidades, que te permiten interactuar con los demás para generar siempre armonía. Aprendes a diferenciar las conductas que generan caos de las que generan paz interior. Acumulas sabiduría hasta que te haces uno con esa infinita consciencia que le da forma, sustancia y sentido, a todo lo que existe.

Naces entonces en un mundo de opuestos como aprendiz de creador, a crear y a co-crear con otros creadores, formas y mundos materiales, situaciones y experiencias que amplíen la comprensión de la mente colectiva. Tienes la responsabilidad de transformar tu inocencia en sabiduría, igual que infinidad de seres que coexisten simultáneamente contigo en infinidad de realidades paralelas. Así entre todos, los que han vivido antes que tu, los que están llegando en estos momentos y los que están haciendo fila para encarnar en el futuro, ampliamos la comprensión que Dios tiene sobre si mismo, sobre su esencia de amor, sobre su infinita potencialidad capaz de crear cualquier estado de ser dentro de si mismo 

Igual que El, porque fuiste creado de su propia esencia, a su imagen y semejanza, solo necesitas pensarlo e imaginarlo para manifestarlo y experimentarlo, porque tanto abajo como arriba, esa es la manera de generar comprensión. La potencia de ser no genera comprensión, solo la experiencia la produce. Un niño tiene la potencialidad para convertirse en astronauta, pero solo cuando crezca y se convierta en uno, podrá experimentarlo y  obtener las comprensiones que ese estado de ser le puede producir. Los seres humanos somos los que convertimos la infinita potencialidad de Dios en actualidad experimentable capaz de producir comprensiones. El propósito de la realidad de opuestos es precisamente ampliar la comprensión, la sabiduría y las certezas que tenemos sobre nosotros mismos, al hacerlo colectivamente y eternamente, cumplimos el propósito divino de aumentar la comprensión que El tiene de si mismo. Recuerda que solo eres un pensamiento con capacidad de pensar, en la mente de Dios