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miércoles, 12 de julio de 2017

ARI-KAT EN PERÚ-TIAWANAKÚ-TEMPLO DE KALASASAYA-7 Parte

Templo de Kalasasaya
El llamado ¨Templo de Kalasasaya¨ -que al traducirlo del Aymará significa ¨Templo de las Piedras Paradas¨- se encuentra al norte de la pirámide de Akapana. Los primeros exploradores encontraron -en vez de los muros actuales que son parte de una reconstrucción moderna- una serie de Menhires, altos y masivos bloques monolíticos de andesita y arenisca roja, espaciados entre si a distancias más o menos regulares en sus cuatro lados, muy al estilo de Stonehenge.

El Kalasasaya en 1904
Rocas megalíticas, masivas, pesadas y no muy pulidas  algunas de hasta 7 metros de altas -con pesos entre 6 y 16 toneladas- lo que nos indica que no fueron talladas y luego traídas desde lejanas canteras, sino que el material se trajo pulverizado y se fundieron in situ, con la tecnología para fundir piedra artificial que al secar parece natural. El uso de bloques muy grandes implica que son de piedra artificial, lo que quiere decir que el Templo fue construido antes de ser construida la pirámide de Akapana, que ya no utilizó esa técnica constructiva. Lo que implica que muy probablemente lo construyeron los Tiawanakotas y luego fue reconstruido por los Incas. Sin embargo la técnica constructiva utilizada en el Templo de Kalasasaya, a pesar de ser avanzada para su época, porque aglomeraron la piedra pulverizada para hacer esos enormes bloques, está muy lejos de la prefabricación en serie de bloques identicos y muy sofisticados que se encontraron en Puma Punku. 

Una foto tomada por Arturo Posnansky de los pilares de piedra antes de ser convertidos en el muro actual, revela en primer plano una roca con superficies hundidas en el lado causadas por las tablas del molde con que le dieron forma. Y los bloques siguientes tienen también superficies hundidas que obviamente no fueron talladas, ni desbastadas para darle esa forma. Estas rocas limitaban una larga y elevada plaza rectangular de unos 130 metros de larga orientada en sentido este-oeste -ajustada a los puntos cardinales- construida para seguir la salida del sol y el arco de su movimiento los días del equinoccio, en ceremonias y rituales en su honor. 

El Portal del Templo en ruinas
Su reconstrucción -que no parece ser el resultado de una profunda investigación unió los Menhires entresí con piedra cortada de menor calidad que la utilizada por los habitantes originales de Tiawanakú- para conformar el muro que encerró al Templo. Altas rocas en los dos extremos del muro del lado este de la plaza -hoy unidas por el muro de piedra que tiene en su centro el portal de acceso al templo- servían para marcar y registrar las dos esquinas entre las que se mueve el sol todos los años -que desplaza diariamente el punto por el que sale en el horizonte, entre el solsticio de invierno -el 21 de junio, porque Tiawanakú está en el hemisferio Sur, cuando el sol sale por el noreste- ​y el solsticio de verano -el 21 de diciembre- cuando el sol nace por el sureste.

La reconstrucción unió los Menhires ajustándolos lateralmente con rocas cortadas para formar un muro 


Un masivo portal -con una amplia escalinata de 7 peldaños formado de una sola pieza de roca de 8 metros de ancha enmarcada por dos altas y masivas rocas, evidentemente de piedra artificial- construido sobre el eje del templo, permite el acceso a la plaza elevada, su pórtico fue construido para enmarcar la salida del sol en los equinoccios. Frente a el, parado en el interior de la plaza y mirando hacia el exterior -hacia el Templo semi subterráneo- hoy se encuentra el monolito Ponce, que lleva el nombre del arqueólogo que excavó para encontrarlo tirado sobre su lado izquierdo con una cruz cristiana en su hombro derecho, muy seguramente obra de los españoles.

El sol en el equinoccio sale frente al Monolito Ponce y se oculta en el Oeste por detrás de el 
Tabla para inhalar psicoactivos
El monolito representa a un sacerdote de pie al que se le dio forma en un bloque de andesita de una sola pieza de 3 metros de altura. Grabados en distintas partes de su cuerpo tiene una serie de procesiones, la que hay en la elaborada corona converge en un personaje en el centro de la frente a la altura del tercer ojo, algo muy significativo. En la espalda tiene otra procesión de figuras que se alejan hacia los brazos por cada lado de un personaje central que porta báculos como los de Viracocha. Se dirigen hacia las manos en las que porta objetos rituales para la inhalación de sustancias psicoactivas, en la mano derecha una tableta para colocar la sustancia que se va a inhalar y en la izquierda la bolsa textil en la que se guarda el equipo inhalatorio y las plantas visionarias que se van a usar. 



Los Tiawanakotas y los Incas usaron plantas psicoactivas que eran administradas por sus sacerdotes en teatrales rituales y en procesiones en las plazas de sus templos. La música, el movimiento y la danza eran parte esencial de esas ceremonias, dirigidas por sacerdotes que recitaban mantrans de manera repetitiva para adormecer la consciencia y para llevar a su gente a un estado de éxtasis religioso como los que revelan las procesiones que tienen grabadas los monolitos sobre su cuerpo.



El templo elevado sobre una plataforma como el de sus antepasados en Puma Punku, contiene también una plaza cuadrada de 60 metros de lado a un nivel más bajo, lo que creaba un espacio más privado y protegido para actividades especiales dirigidas por sus líderes religiosos que la multitud podía presenciar desde arriba y a los lados de la gran plaza. Un diseño originalmente concebido en el templo de Puma Punku que es reproducido aquí con algunas variaciones.

Monolito Fraile
En el recinto interior del Kalasasaya se encontró el llamado Monolito Fraile, en el que se le dio forma a un enigmático personaje en un solo bloque de piedra de arenisca de tres metros de altura. Sus detalles son simples, comparado con los otros, solo un cinturón con cangrejos -que no se encuentran en esta zona- una banda en la cabeza y la mano derecha curiosamente al revés portando un báculo. En su apogeo el complejo religioso tuvo en el exterior un canal superficial de unos 20 metros de ancho a cielo abierto lleno de agua, que recogía a través de gárgolas de arenisca la que caía en las estaciones de lluvia sobre la gran plaza del templo y sobre la plaza superior de la pirámide de Akapana. 

El Portal del Sol
En la plaza del Templo de Kalasasaya se encontró roto en dos partes y semi enterrado un bloque monolítico de una sola pieza de Andesita -de 3 metros de alto por 4 metros de largo- con un peso de 10 toneladas, que han llamado el Portal del Sol, el Inti Punku. Se puede asegurar que no fue fundido ni por los Tiawanakotas, ni por los Incas, sino por los constructores de Puma Punku porque en ese lugar se encuentran los restos de dos bloques exactamente iguales a este. No se sabe bien cual de sus dos sucesores decidió moverlo a la plaza, seguramente para darle un lugar de honor -como un segundo portal que enmarcara el sol en los equinoccios- y para unir energéticamente a los dos templos. Es muy probable que posteriormente los españoles -interesados en destruir todo lo que los incas veneraban, en el mismo momento en que tumbaron el monolito Ponce y le tallaron una cruz en el hombro- decidieran arrastrarlo hasta el lugar en que fue encontrado y en esa ordalía terminó roto en dos partes.  En 1910 el portal fue reparado y colocado sobre una base en el ángulo noroeste de la plaza seguramente con la intención que enmarcara el atardecer del sol en el solsticio de Invierno.

Cuadrado inscrito en un círculo base de las proporciones áureas-Wira Kocha- Parte trasera del Portal del Sol


Las proporciones áureas que tiene el portal, basadas en un cuadrado inscrito dentro de un círculo y rectángulos áureos   -que no se encuentran en ningún otro lado del templo, ni de los palacios de Tiawanakú- refuerzan la hipótesis que fue obra de los habitantes de Puma Punku que eran los únicos que demuestran haber tenido un elevado nivel de consciencia y de manejo de geometría sagrada. Los portales fueron parte importantísima de la arquitectura de Puma Punku, sus formas se encuentran modeladas en bajo relieves a diferentes escalas en casi todos sus bloques prefabricados.

Wira Kocha en Cerámica Wari, en la Estela Raimondi de Chavin de Huantar y en el Portal del Sol


En el centro y en la parte superior del portal se encuentra la figura antropomorfa bastante simétrica de la antiquísima deidad suprema andina -Wira Kocha, El Señor de los Báculos- que aparece también con ligeras variaciones en cerámicas de la cultura Wari, de la cultura Pukara y en la estela Raimondi de Chavín de Huántar. Hoy es es el símbolo de Tiawanakú, una figura que llega hasta el Imperio inca cambiando levemente de aspecto pero manteniendo su misma esencia sagrada.  

Es llamado también Kon-Tici Wira Kocha Pacha Yachachik el activo Dios creador de todos los reinos y de sus habitantes, también llamado y ​Apu Kun Tiksi Wira Kocha -es un Dios Creador-Destructor similar al Shiva del Hinduismo- que no solo le da forma a muchos mundos en el universo, sino que después los destruye. El mito afirma que creó a los hombres de los Andes de un gran bloque de piedra.  Wira Kocha resulta de la combinación de Wira y Kucha. En Kechua, Kucha es 'extensión de agua' mientras que Wira significa “espuma”. La espuma que sale en la superficie cuando las aguas primigenias reposadas se agitan y se ponen en movimiento un concepto curiosamente similar al que tiene el Hinduismo de como se puso el universo en movimiento. Será posible que hubiera existido alguna conexión en el pasado entre las dos culturas? 


Wira Kocha
La suprema divinidad observa la realidad que alimenta irradiando su energía en todas las direcciones, acto simbolizado en los 24 rayos de luz que salen de su rostro, 7 de ellos rematados en cabezas de puma, el central con un tocado real como muestra de poder. El símbolo del puma permite asumir la identidad, el poder y las características de un animal sagrado. Del ombligo de Wira Kocha salen volando dos cóndores -el ave más grande y poderosa, la de plumas más grandes, la señora de los cielos, el reino de las divinidades, la que convierte la muerte en vida-  y surge también un puma que saca de la nada su cabeza y una de sus garras simbolizando su poder terrestre, mientras de cada lado vuelan hacia los hombros otros 8 cóndores. Su  vistoso traje termina en un bordado de rostros humanos. En sus manos -de solo 4 dedos- porta los báculos que simbolizan su poder. Está parado sobre un trono adornado por cuatro pumas -sostenidos por 6 cóndores- que lo miran con devoción mientras envuelven o protegen lo que podría simbolizar al espermatozoide con rostro humano que engendra la vida. En el dintel, a lado y lado de Wira Kocha, la figura central del portal, tiene bajo relieves de 48 efigies aladas arrodilladas en actitud de veneración y contenidas en espacios cuadrados, 32 son seres humanos y 16 son hombres cóndor. Se apoyan sobre una banda que serpentea, un meandro que se mueve entre 11 pequeños rostros repetidos de Wira Kocha. 


El Templo de los Rostros de Piedra


Templo Semi subterráneo

Al Este del Kalasasaya -separadas del templo por lo que fue una amplia avenida- se encuentra el llamado Templo Semi subterráneo o Templo de las Rostros de Piedra. Se llama así porque incrustadas entre las piedras de sus muros tiene 175 cabezas talladas en piedra caliza y en una rara piedra volcánica de color rosa, todas con formas y facciones distintas. 57 pilares de piedra unidos por pequeños bloques de rústica piedra cortada conforman los muros que encierran una plaza cuadrada de 27 metros de lado, hundida dos metros por debajo del nivel del piso. Al nivel de la plaza se accede a través de una escalinata de siete peldaños -como la que da acceso al Kalasasaya- por el lado sur.

Monolitos en el centro de la plaza-Y el enigmático rostro de un hombre barbado. Uno de sus ancestros?



Sepultada cerca a uno de los lados de la plaza, Wendell Bennet un arqueólogo Norteamericano, encontró una enorme estela de piedra de arenisca roja de unas 18 toneladas de peso, es la escultura más grande encontrada hasta ahora de la cultura Tiawanakota.  Si hubiera sido tallado como dicen, se habrían necesitado 600 hombres para empujarlo y muchos más para alzarlo, sin embargo como hubieran podido hacerlo si solo mide 7 metros de largo? Eso nos permite afirmar que tuvo que haber sido fundido in situ y cuando aún su forma pétrea no había endurecido, sacerdotes artistas tallaron las figuras y formas que adornan su cuerpo.  Algunos lo llaman el ¨Monolito Bennett¨ y otros la Estela de la ¨Pachamama¨.

Monolito Bennett
En el apogeo dominaba la plaza porque sus 7 metros de altura le permitían sobresalir por encima del nivel del piso circundante a la plaza semi subterránea del templo. Es muy posible que en esa época -mientras el sol salía exactamente a sus espaldas los días del equinoccio- su mirada enfrentara la mirada del Monolito Ponce ubicado en el centro del Templo enmarcado por el portal de acceso al Kalasasaya. Querría decir que a ambos lados del portal los arquitectos del templo colocaron los dos monolíltos más grandes e importantes, para crear entre ellos una extraordinaria tensión incrementada por la presencia del sol en el equinoccio. 

Otras estelas de piedra se erguían a su lado -figuras de rostros pétreos y elaborados tocados- que representaban a sus ancestros y a los seres divinizados que fundaron su civilización. Lo que convertía el templo en un sitio muy sagrado, en una Huaca, donde residían los espíritus de la naturaleza, de las fuentes de agua, de las montañas y los espíritus de sus ancestros. Una de ellas -desenterrada también por Bennett-tiene la figura de un hombre barbado una característica muy poco común entre los pobladores Indigenas. Se afirma que lo construyeron semi subterráneo para representar dentro de la isla que contenía al espacio sagrado -en el núcleo de Tiawanakú- al Manka Pacha, como llamaban los Incas al inframundo, al reino de los desencarnados. La plaza del Templo fue construida con un perfecto declive del 2% -aún funciona- para evitar que se inundara, conduce el agua de lluvia hacia canales de piedra al pie de sus muros y de manera subterránea las lleva hasta el canal perimetral que una vez convirtió el centro sagrado de la ciudad en una isla.

El patio central del Palacio Putuni y sus posibles sarcófagos


Palacio de Putuni
Al oeste del Templo de Kalasasaya se encuentran las ruinas del Palacio de Putuni, lo conforma ​una plataforma de tierra de forma rectangular 69 x 55 metros y 1,20 metros de alto, contenida por muros piedra sobre la que construyeron habitaciones de adobe apisonado seguramente con un techo de paja. Tenía en su interior un patio central de 48 x 40 metros iluminado por Keri Kalas o “Piedras de fuégo”, ​con un piso de arcilla roja apisonada como el que usaron en las plataformas de la pirámide de Akapana. En el porton de acceso al palacio había una enorme piedra que permitía cerrarlo convirtiéndolo en una fortaleza inexpugnable. 

Contra los lados del patio central se encuentran unas especies de nichos o cámaras bajas construidas bajo las habitaciones sobre la plataforma, que se cree que fueron sepulcros para los sacerdotes y príncipes importantes que embalsamaban en posición fetal. A esas momias que llamaban “Malki” los mantenían con mascaras y collares de oro en altares o en cámaras, ordenadas por su antigüedad, su poder o su  importancia y los sacaban en andas sobre literas de oro en las procesiones y en las ceremonias más importantes. Esos nichos y la creencia que eran sepulcros, le dieron el nombre de Palacio de Putuni que significa “Palacio de los Sarcófagos”. Los españoles convencidos que el propósito de esa fortaleza era guardar el oro y los tesoros de esos importantes antepasados, lo destruyeron buscándolo. Sin embargo es improbable que esa haya sido la función de esas cámaras porque son muy bajitas y habría sido muy difícil meter y sacar a los ¨Malki¨ de allí. Me inclino a pensar que eran depósitos donde guardaban semillas o granos protegidos del clima reinante. 


La plataforma del Palacio y dos bloques de piedra muy pulida que parecen proceder de Puma Punku


En el área de este palacio se encontró un bloque con el rostro de un puma en un bajo relieve muy pulido, entre superficies muy lisas y perfectas, seguramente procedente de las ruinas de Puma Punku. Aún en el patio encontré un bloque que tuvo lo que parece una cruz andina como las que se encuentran en el templo de Puma Punku. Me inclino a pensar que en este lugar pudo haber vivido el Suyuyuk Apu -el gobernador de esa provincia del Kulla Suyo, nombrado por el Sapa Inca- y toda su familia. El palacio tuvo un área de cocina con un pozo de unos 4 metros de profundidad que almacenaba el agua que le llegaba de manantiales en las afueras de la ciudad a través de un hermético sistema de canales hechos ​con bloques de arenisca y andesita cuidadosamente ensambladas e impermeabilizados con una capa de arcilla. ​Allí se encontraron restos de fogones para cocinar y de las vasijas donde almacenaron alimentos y líquidos.

Conclusión
Como hemos visto a lo largo de estas siete entregas tanto los constructores de Puma Punku como los de Tiawanakú en su primera etapa y en la reconstrucción realizada por los incas, elaboraron bloques artificiales de diferentes tipos de roca pulverizada que reaglomeraron in situ con pegantes geológicos a temperatura ambiente. Vertieron la mezcla en moldes -de madera y metal sellados con arcilla- para que endureciera, desmoldaron los bloques que una vez secos tienen toda la apariencia de piedra natural. Esta información resuelve de una manera sencilla como -sin el uso de la rueda ni de poleas- lograron construir sus templos y palacios con enormes bloques con pesos hasta de 140 toneladas. Le da respuesta a teorías que argumentan que esos bloques fueron cortados y tallados en lejanas canteras y llevados -no explican como- hasta el lugar de la obra y al llegar allí ensamblados -mágicamente- entresí de tal manera que no cabe una cuchilla de afeitar en sus juntas. 

Continúa sin embargo el misterio de la extraordinaria arquitectura y la impecable técnica constructiva de Puma Punku, porque las dataciones con carbono 14 de Vrainich sitúan el momento de su construcción alrededor del año 600 Dc. Lo que nos deja aún muchas preguntas sin resolver, tal vez la más importante es: Quien pudo en esa época en Sur América tener conocimientos tan avanzados? De donde provino su información? Quien diseño y luego fabricó esos bloques tan perfectos de Puma Punku?

El misterio de como fueron construidas las pirámides de Egipto ya se resolvió -en el que se fundamentó mi investigación en Perú-  este enlace te lleva al documental en el que revelo como se hicieron:

La Revelación de las Piedras de las Pirámides 

domingo, 2 de julio de 2017

ARI-KAT EN PERÚ-PUMA PUNKU-5 Parte


Las ruinas que sobreviven al Templo de Puma Punku, nos revelan que fue construido sobre un plano de unos 400 metros de lado, sobre el que se encontró una larga plataforma rectangular de tierra apisonada, contenida por tres escalones armados con bloques muy finos y modulares de arenisca roja que encajan perfectamente entresí sin ningún mortero. La plataforma escalonada -que mide 167 x 116 metros- tuvo en sus tiempos unos 5 metros de altura y fue construida perfectamente orientada en sentido este-oeste. Se encontraron vestigios que indican que algunos de sus bloques modulares estuvieron forrados con placas de metal pulido y otros muestran residuos de colorantes minerales rojo, verde y blanco


Sobre ella reposan tres enormes bloques de arenisca roja que tienen un peso extraordinario, sin embargo se afirma que fueron trasladados desde una cantera en el cerro Quimsa Chata situado a 10 kilómetros de Puma Punku. El primero de los megalíticos bloques mide 6 metros de ancho x 38 metros de largo y pesa unas 130 toneladas, lo llaman la plataforma lítica. El segundo tiene 7.81 x 5,17 x 1 metro de espesor y pesa alrededor de 65 toneladas, el tercero tiene 7,90 x 2,50 x 1.86 metros de espesor y pesa alrededor de 55 toneladas. Constituían la base de una plataforma rectangular de casi 39 metros de largo. 

Huella de las grapas metálicas que unían los enormes bloques- Vista aérea de Puma Punku 





Y como si no fuera suficiente el misterio, esos bloques se encontraron amarrados o unidos contra los bloques adyacentes con llaves o grapas de una aleación de cobre, arsénico y níquel, que presentan huellas de haber sido martilladas contra la piedra. Esto implica que no le hicieron perforaciones a los bloques de roca para luego derretirle bronce liquido en las hendiduras, sino que la roca debía estar blanda para que al martillar contra ella las llaves se hundieran en su interior.

Pórticos y pórticos dentro de pórticos, los ¨Pórticos del Puma¨




Sobre esa plataforma armaron lo que debió ser un edificio extraordinario para su época, con muchos pórticos y muros ensamblados con pulidos bloques modulares ornamentales de resistente roca sedimentaria -andesita y arenisca- con forma de H. Diseñados con una geometría muy compleja -cada bloque tiene aproximadamente 80 caras y hasta 7 niveles de delicados y perfectas superficies en bajo relieve- con un diseño de forma escalonada inspirado en la ¨Chakana¨, la simbólica constelación de la cruz del sur, cuyas estrellas sirven para localizar el Polo Sur terrestre. Esos bloques muy complejos, regulares y modulares que tienen un acabado excepcional, tuvieron que ser creados con un avanzado sistema constructivo muy inteligente y avanzado, que requirió un diseño muy preciso, gran planeación y mucho trabajo para poder hacerlos.

Pórtico tirado en Puma Punku idéntico al llamado Puerta del Sol que se encontró en el Kalasasaya









Al Templo se accedía por una escalinata en su lado oeste, que permitía a los peregrinos ascender a través de dos masivos portales de andesita. En Puma Punku todavía está tirado en el piso uno de esos pórticos que curiosamente es idéntico -en su parte trasera que se puede ver- al llamado ¨Puerta del Sol¨ que se encontró roto y medio sepultado en tierra, en el Templo de Kalasasaya en Tiawanakú. Lo que indicaría que los Tiawanakotas o los Inkas lo movieron hasta la posición que ahora ocupa -se sabe que la actual no es la posición original- o que formó parte de un templo destruido por el cataclismo que sepultó a Puma Punku y que luego fue usado en la reconstrucción posterior por unos u otros. Los pórticos del Templo en Puma Punku que permitían llegar a la terraza superior que contenía en un nivel más bajo una plaza central a cielo abierto, enmarcaban al fondo la altísima montaña de illimani. La plaza tenía un gran espejo de agua, alimentado a través de canales de piedra desde la fuente natural de Choquepacha en su lado suroeste y era donde se realizaban las principales ceremonias y rituales del gran templo. 



Lo misterioso es que se verificó que el material de los bloques ornamentales de andesita usados sobre la gran plataforma, procede de una cantera situada en la Península de Copacabana, a 90 Kms de distancia cruzando el Lago Titicaca. Hoy muchos afirman que fueron cortados y tallados allá, pero no explican como lograron movilizarlos -pesan hasta 40 toneladas- en delicados botes de totora, hechos de juncos entrelazados. Tampoco explican como lograron llevarlas desde la orilla del Titicaca por 15 kilómetros y 300 metros cuesta arriba hasta la ciudad, sin rampas de piso duro y ligera pendiente, para que miles de hombres lograran halarlas hasta arriba. Y como si fuera poco, se entrelazaban con otros bloques adyacentes -como un mecano- de formas ligeramente distintas, de caras perfectamente paralelas y ángulos rectos muy precisos. De cada forma se encontraron varios bloques identicos entre sí, algo imposible de lograr tallándolos con herramientas primitivas. Esto solo habría sido posible utilizando moldes en los que vertieron la arenisca o la andesita pulverizada, mezclada con un pegante geológico -para crear algo similar al -¨concreto¨ de cemento actual- que al secar y al desmoldarse adquiere toda la apariencia de piedra natural. El que se hayan encontrado muchos bloques identicos -aunque es muy poco lo que se ha excavado aún en el área- es una prueba para cualquier arquitecto, que fueron prefabricados en serie, en piedra artificial con una precisa y avanzada tecnología.

Bloques regulares de Diorita con perforaciones regulares y de igual diámetro y profundidad








Una obra extraordinaria realizada por una cultura de la que aún no se ha encontrado un sistema de escritura, que nunca conoció la rueda, pero que también dejó bloques de durísima Diorita muy pulida, con perforaciones equidistantes y de exactamente el mismo diámetro y de la misma profundidad dentro de un surco de lados perfectamente paralelos. La Diorita es una roca ígnea -creada por magma hirviente que se enfrió muy lentamente en las profundidades de la tierra- que tiene una dureza de 6.5 a 7 en la escala de Mohs, el diamante tiene 10 en esa escala. Algo imposible de hacer con las burdas herramientas de maleable cobre o de bronce -una aleación metálica de cobre y estaño- con las que se afirma fueron cortados, perforados y pulidos.


Bloques con lados perfectamente paralelos y bajo relieves imposibles de tallar con cinceles de bronce
Evidentemente no solo los constructores de Puma Punku, sino también los Tiawanakotas y los Inkas conocieron la formula química para hacer bloques de piedra artificial, como ya vimos en Sacsahuayman, Cusco, Machu Picchu y Ollantaytambo, algo que también veremos en la pirámide de Akapana y en los templos construidos a su alrededor. Sin embargo en esos desarrollos posteriores nunca regularizaron ni prefabricaron los bloques que usaron, como si fue el caso de los que se encontraron en Puma Punku. Hubieran podido seguir su ejemplo y haberlos hecho más pequeños y livianos para tenderlos fácilmente en hiladas horizontales -como si fueran los ladrillos cocidos que utilizamos actualmente- lo que indudablemente les habría facilitado enormemente el trabajo.


Todo lo que se encuentra en Puma Punku implica prefabricación masiva en piedra artificial y precisa tecnología


Porqué prefirieron hacer bloques enormes y pesados, con lados a distintos ángulos, cada uno con una forma única y original que ensamblaban de manera perfecta con los bloques adyacentes? Hay que recordar que pasaron siglos después del colapso de Puma Punko para que surgiera Tiawanakú y un intervalo similar existió después de su destrucción hasta el resurgimiento del desarrollo inka sobre las ruinas de los dos anteriores. La técnica de prefabricación desaparece, una tecnología que paradójicamente solo se usó en Puma Punku al inicio -de acuerdo a los análisis de radio carbono- y no como lógicamente se debería suponer, al final en la época inka. Eso nos indica que la tecnología se perdió con la muerte de sus sacerdotes, en el súbito cataclismo volcánico que arrasó a la ciudad. Es muy posible que siglos después, los sacerdotes astrónomos -que dirigieron la construcción de los grandes templos y los edificios públicos de los dos desarrollos posteriores- necesitaron altas piedras monolíticas que sirvieran como referencia estacionaria para que ellos y sus descendientes pudieran registrar los movimientos del sol y de las estrellas. Necesitaban altos bloques de piedra en bruto, grandes y muy pesados -como Menhires- para colocarlos verticalmente con su parte inferior ligeramente enterrada en el suelo. Sin embargo no tenían ruedas, ni poleas y hacer caminos de piedra desde las lejanas canteras donde encontraron la materia prima, hasta el lugar donde querían construir sus templos para transportar -empujando o halando con miles de hombres- esas grandes rocas, habría requerido un esfuerzo extraordinario.

Desarrollaron, heredaron o importaron la tecnología de piedra artificial -no se sabe muy bien como llegaron a ella, pero si se sabe que la usaron- porque con ella hicieron los grandes bloques que aún se encuentran en sus templos. Despedazaron y pulverizaron la roca en las canteras y la llevaron a la obra muy fácilmente en canastas, donde la mezclaron con un aglomerante geológico -que usaba cal como uno de sus componentes principales- para luego verterla -in situ- en sencillos pero grandes moldes hechos con tablas de madera y planchas de cobre. Muy seguramente al fabricar esos grandes ¨Menhires¨ desarrollaron un técnica que les pareció lógica, sencilla y eficiente. Cuando decidieron construir muros debieron desarrollar un sistema de damero en el que fabricaban dos bloques dejando entre ellos un espacio intermedio para apisonar posteriormente un tercero en ese espacio. Usaban los ya fundidos como parte del molde del tercero, lo que les facilitaba el trabajo y lograba de paso el perfecto ajuste entre todos los bloques de sus muros. Al dominar esa técnica, ni siquiera se les ocurrió regularizar y empequeñecer los masivos bloques que utilizaban. 

Ejemplo de ¨Menhires¨ en el Kalasasaya donde se encontró la Puerta del sol- Posnansky y el Monolito Bennet
En 1945  Arthur Posnansky un investigador de origen austro-húngaro que estudio las ruinas del lugar durante mucho tiempo, afirmó que Puma Punku había sido construido hace 15.000 años y que era la civilización más antigua de América. Posnansky basó su teoría en su creencia que los constructores de Puma Punku construyeron también todo lo que encontró en Tiawanakú, en el Templo de Kalasasaya, la pirámide de Akapana y el Templo de Putuni, que no tienen ni de lejos la misma tecnología de perfectos prefabricados modulares de piedra que se encuentran en  Puma Punku. Una hipótesis que fue desmentida por los análisis posteriores de radiocarbono. Sin embargo Posnansky encontró una ligera desviación en el eje este-oeste del Templo de Kalasasaya en Tiawanakú, que según él debió haber sido construido perfectamente alineado con el movimiento del sol los días del equinoccio de Verano y de Invierno.

Construye la teoría que el movimiento del eje de la tierra -que se inclina como el eje de un trompo que gira sobre su eje- causado por la órbita que hace el Sistema Solar alrededor de las Pléyades -órbita que toma aproximadamente 26.000 años- fue la que causó la desalineación que encontró en el Templo. Utiliza la desviación que registró en el eje del Kalasasaya para encontrar por Arqueo Astronomía -una ciencia que desarrolló Norman Lockyer en el siglo 19- el momento en el pasado en que pudo encontrarse perfectamente alineado con el movimiento este-oeste del Sol en los equinoccios. De esos cálculos concluyó que Puma Punku y las construcciones de Tiawanakú tuvieron que haber sido construidas en el año 13.000 AC. antes del diluvio Universal. Momento en que según él, Puma Punku era un puerto en la orilla sur del Titicaca, orilla que hoy se encuentra a 16 kms de distancia y 300 metros más abajo. Según él la evaporación redujo progresivamente el área del lago y disminuyó la  profundidad de sus aguas, sin embargo muchos ríos vacían sus aguas en el Titicaca, como los Ríos Ramis, Llave, Coata, Huancané y Suches, que la compensan. Basado en su datación afirmó también que el diluvio Universal generó un gigantesco maremoto -que llegó al lago más alto del mundo- que fue el que provocó la catastrófica inundación que destruyó a Puma Punku. Sin embargo se sabe que el diluvio elevó las aguas de los mares en 120 metros, una cifra considerable pero no suficiente para provocar un maremoto a 3.800 metros de altura sobre el nivel del mar. 

Y de ser cierto que el diluvio destruyó a Puma Punku, sepultando de paso bajo tierra 400 hectáreas de cultivos, tendría que haber sepultado también al templo de Kalasasaya en el que basó sus cálculos. Lo que habría obligado a que los Inkas localizaran sus ruinas sepultadas bajo 2 metros de tierra -algo bastante difícil- lo desenterraran y lo reconstruyeran usando una tecnología inferior a la de sus constructores originales, por lo que podrían haber variado levemente el eje del Templo con relación al eje del movimiento solar en los equinoccios. Y si vemos las fotos tomadas en 1904 de ese templo, lo único que había en ese entonces eran las rocas altas en sus bordes, también los que hicieron la reconstrucción del templo pueden haber desviado levemente su eje. El derretimiento de la capa de hielo que cubría casi todo el planeta -que creó hace 13.000 años el llamado diluvio universal- hizo desaparecer casi todas las construcciones que existían en ese momento sobre la tierra. Lo único que sobrevivió a ese cataclismo fueron los Trilitones de Baalbek y los megalitos bajo el templo de los Judios en Jerusalem, que por ser tan masivos -pesan aproximadamente 1.200 toneladas cada uno- el agua no pudo moverlos. De haber llegado ese maremoto hasta Puma Punku, no hubiera quedado ni el cuento.

En sus excavaciones Posnansky encontró huesos de toxodonte -un gran mamífero extinto en el diluvio- junto a huesos humanos, restos de peces, sedimentos marinos, millones de conchas marinas y fósiles de plantas acuáticas. Esto le sirvió como confirmación de la hipótesis del diluvio que había desarrollado, sin embargo esos sedimentos corresponden a la era terciaria cenozoica, en el período cuaternario, cuando el mar efectivamente llegaba hasta allí y no a las épocas muy posteriores en que se construyeron Puma Punko y Tiawanakú. La verdad es que ninguno de los templos o palacios de Tiawanakú presenta bloques tan perfectos como los de Puma Punku. Es mas sencillo y lógico suponer que fue parcialmente sepultado por una avalancha súbita de origen volcánico, que dejó muchas partes de los edificios originales parcialmente destruidos pero visibles y fácilmente localizables por los Tiawanakotas que se asentaron en el mismo lugar -unos dos siglos después de la catástrofe- para reverenciar el lugar al que atribuían el nacimiento de sus primeros antepasados, los Dioses.

Los habitantes de Puma Punku también inventaron los -Suka Kollus en Aymará y Waru Waru en quechua- montículos de tierra elevados usados para cultivos intensivos. Tenían entre 1 y 20 metros de ancho, 10 a 100 de metros de largo y entre ellos habían canales con agua a una profundidad entre 0,5 y 1 mt. que además de irrigar los cultivos agrícolas servían para cultivar peces. Los canales que humedecían los cultivos, absorbían el calor de la radiación solar durante el día y lo emitían durante las noches, protegiéndolos de las heladas comunes en esa zona. La técnica que desarrollaron alrededor del año 500 DC, les permitió tener cultivos agrícolas intensivos para el consumo humano y para mantener manadas de camelidos, además de la abundante proteína que proveían los peces. Sus excedentes sirvieron también para sustentar una clase sacerdotal que creó una religión muy organizada. Esa técnica fue luego aprovechada por Tiawanakú entre el año 800 y el 1.200 Dc, que restableció una parte de los que fueron sepultados por el cataclismo que destruyó a Puma Punku. Imágenes del satélite Lansat muestra que la mayoría de los Suka Kollus aún permanecen abandonados y sepultados bajo tierra en una enorme extensión del valle de Tiawanakú. Sus sucesores inkas aprovecharon esa misma tecnología en menor escala, Cobo relata que Pachacutec Inka Yupanqui, el noveno Inka, pasó con su ejército por los restos de Puma Punku y Tiawanakú, admirado por lo que vio le pidió a sus arquitectos que copiaran las técnicas constructivas y las terrazas agrícolas para reproducirlas en Cuzco. Allá en la montaña los inkas construyeron terrazas agrícolas en las laderas irrigadas por gravedad desde acequias de piedra donde almacenaron el agua. Con esas tecnologías cultivaron maíz, zapallo, camote, papa, algodón, calabaza, pimiento, quinua y yuca. Se calcula que con esos cultivos  pudieron haber alimentado una población de 1.500.000 habitantes, además de grandes rebaños de llamas y alpacas.

De donde surgieron los pobladores de Puma Punku? Aún no se sabe con certeza. El Pacífico ha sido un medio de enlace, no reconocido durante mucho tiempo, entre sur América, el este de Asia, Australia e India. El Atlántico y sus conexiones fluviales a través del Amazonas y la infinidad de ríos que con el conectan, es otro medio de conexión entre el altiplano en los Andes -una meseta limitada por cordilleras con altísimos volcanes que colinda con el Lago Titicaca, especialmente apto para un desarrollo humano- con Africa y el Medio Oriente. En que momento llegaron? Se sabe que ni en Puma Punku, ni en Tiawanakú, ni en Cusco existió la rueda, o sea que los pobladores originales, la madre de las civilizaciones andinas, no la conoció. Tal vez excavaciones futuras en el altiplano nos den más pistas sobre todas estas inquietudes.