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viernes, 26 de octubre de 2012

EL CONTRASTE METODO DIVINO PARA GENERAR COMPRENSIÓN


El contraste fundamenta el orden del universo y determina las situaciones polares que necesitas experimentar, para obtener comprensión sobre como crear armonía en tu vida y no sufrimiento. Esa comprensión genera una serie de dones y virtudes en tu personalidad que te permiten mantener un estado de paz interior casi permanente...

Cuando alcanzas ese estado te vuelves invulnerable a lo que sucede a tu alrededor, no significa que te conviertes en un desalmado, sino que ya has comprendido que todo lo que sucede es siempre perfecto, que las dificultades son realmente oportunidades para aprender. Cuando alcanzas ese estado dejas de interferir en los procesos evolutivos de los demás, observas con neutralidad como sufren debido a sus falsas creencias y a sus conductas equivocadas. Los ves de la misma manera que un alumno en los últimos grados de un colegio, ve a los que están comenzando su aprendizaje en los grados elementales. Por supuesto que permaneces dispuesto a entregarles la información que tiene el poder para eliminar sus falsas creencias, pero solo cuando te la solicitan, porque solo en ese momento la valoran y la ponen en practica...

Cuando alcanzas ese estado, tu cuerpo emocional se transmuta en cuerpo astral y comienzas a manifestar el cuerpo de luz que le sirve de vehículo a tu mente para explorar el eje vertical de la realidad, libre de las limitaciones materiales y las que la velocidad de la luz te imponían. Ese poder te da acceso directo a templos de sabiduría en el astral y a los maestros ascendidos que allí se encuentran, de los que recibes la información que te hace falta verificar para alcanzar la iluminación...
   
El contraste permite que todo esto suceda y por ello la divinidad creó estados de Ser y estados de No-Ser. Los unos producen armonía, felicidad, abundancia, salud, buena compañía y paz interior; los otros generan conflicto, sufrimiento, escasez, enfermedad, soledad,  angustia y miedo. Este diseño de parejas de opuestos determina que tu experimentes obligatoriamente, como en los péndulos, los dos estados que generan el contraste y a través suyo la comprensión que necesitas para convertirte en un eterno creador de realidades perfectas... 

La guerra sucede porque líderes con pensamientos opuestos toman posiciones irreconciliables y deciden utilizar códigos de segundo nivel de consciencia -La Ley del Más Fuerte, la Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente- para dirimir quien tiene la razón. Producen por supuesto estados de No-Ser, un tremendo sufrimiento, una gran destrucción y una enorme mortandad que afecta a todos por igual. La terrible experiencia, la muerte de seres queridos y amigos que viven unos y otros, permite que todos valoren la paz, que comprendan la importancia de llegar a acuerdos y de generar consensos. Es decir encuentran las herramientas que producen estados de Ser y toman consciencia de como evitar los estados de No-ser. Esto por supuesto produce la evolución de sus consciencias y genera conductas de neutralidad que evitan que la guerra se repita

jueves, 26 de abril de 2012

1-LA ¨INCOMPRENSIBLE¨ EVOLUCIÓN DE LA CONSCIENCIA...


Hace muchas, muchas vidas, encarnaste por primera vez como ser humano. Naciste inocente, sin ninguna información en tu mente, curioso por experimentar la vida y la naturaleza. Fuiste por lo tanto muy vulnerable y crédulo, aceptaste sin discernir una infinidad de falsas creencias, de ritos y supersticiones, lo que transformo tu inocencia en ignorancia. Te identificaste con tu cuerpo, lo que te hizo sentir frágil, desamparado y se apodero de tu mente un miedo constante a morir.  
En tu primera etapa evolutiva tu conducta la determinaron tus instintos, sobre todo el de supervivencia, que se rige por la ley del más fuerte y la de ojo por ojo y diente por diente. Te convertiste en un guerrero.  Fue tu etapa de mayor animalidad e inconsciencia, cuando casi todos tus comportamientos eran automáticos. Te pasabas la vida en la lucha, la imposición, la agresión, huyendo o plegándote -por miedo- ante otros mas fuertes y agresivos que tu. Tus decisiones eran binarias, si o no, algo te atraía o te disgustaba y lo rechazabas, eras un fundamentalista sin ninguna de las ambigüedades de las posiciones intermedias que tanto enriquecen la experiencia. 
Tus seres "amados" eran tus posesiones exclusivas, obligados a hacer lo que a ti te gustaba.  Lo único que te importaba era tu propia satisfacción y como aún no habías desarrollado los sentimientos, poco te importaba hacer daño o inclusive llegar a matar, sobretodo si alguien osaba contradecir alguna de tus falsas creencias o tocaba alguna de tus posesiones.  Eras tremendamente reactivo, conflictivo y pasabas grandes períodos en depresiones profundas y en oscuras desesperanzas. 
En la sociedad en la que te encontrabas cumplías una función importantísima, eras el ¨malo¨, el creador de los eventos difíciles y de las correspondencias de aprendizaje generadoras de sufrimiento, con que los ¨buenos¨aprendían como funciona la realidad, como crear paz interior invulnerable y cual es la verdadera naturaleza del amor. Uno de cada 10 tiene esa función que contribuye a la evolución de la consciencia de los que van un poco más adelantados, en una sociedad de tercer nivel como la que existe en el planeta Tierra. Aquí la mayoría aprende por contraste inverso, es decir encuentran lo contrario de lo que buscan con sus acciones; buscan felicidad pero sus falsas creencias -las que creen verdaderas- los inducen a tomar decisiones equivocadas, lo que ineludiblemente los lleva a generar conflicto, desarmonía, pérdida de energía vital, depresión, sufrimiento y a somatizar enfermedades. Lo que es falso siempre genera sufrimiento para que puedas identificarlo con certeza. 
Todo lo que te sucedía en la vida terminaba en un drama, porque nunca aceptabas las decisiones de los demás y las controvertías violentamente. Permanecías insatisfecho e infeliz al no poder lograr lo que querías y porque alejabas a las personas que te agradaban con tu intolerancia, tu inflexibilidad y tu orgullo. Si rezaste, siempre fue por miedo a la muerte o por temor al infierno. Nunca le agradeciste nada a Dios, al que siempre viste como un poder superior, un ser inquisidor, insensible e iracundo, dedicado a juzgar y a castigar los errores que tu ignorancia te forzaba a cometer.  
Muchas vidas transcurrieron en ese difícil proceso de prueba y error, en las que buscaste eludir el sufrimiento que tus conductas equivocadas y egoístas generaban en tu vida y en la de tus seres queridos. Desarrollaste un gran anhelo por ser feliz que lleno tu mente de culpas y vergüenzas al darte cuenta de las conductas reactivas, desalmadas y conflictivas que manifestabas, las que aprendiste a reconocer por el profundo sufrimiento que generaban. 
Comenzó a surgir un leve destello de luz en tu consciencia y poco a poco, comenzaste a desarrollar sentimientos; por puro egoísmo comenzaron a importarte los demás, al reconocer que tu felicidad dependía de que evitaras agredirlos, golpearlos y doblegarlos. En ese maravilloso momento en el proceso evolutivo de tu consciencia, te fuiste hasta el otro extremo del péndulo, a experimentar un fuerte contraste con lo que habías vivido hasta entonces. Te convertiste en ser "bueno", al que solo le importaban los demás...