lunes, 16 de marzo de 2020

¨EL TIEMPO DEL NO-TIEMPO¨ Y EL CORONA VIRUS

EL CONTEXTO
En 1999 cuando dirigí la serie de TV ¨ Las Siete Profecías Mayas ¨ encontré el Calendario que los Mayas llamaron ¨ La Cuenta Larga ¨. Me pareció curioso que una civilización -experta en la medición del tiempo- se tomara el trabajo de mantener actualizada durante cientos de años, en decenas de pueblos y ciudades, un calendario regresivo que terminaba en ceros, miles de años en su futuro. Estaba asociado a profecías y advertencias sobre lo que sus sacerdotes llamaban ¨ El Tiempo del No-Tiempo ¨ un intervalo de 40 años -de dos Katun de 20 años cada uno-  de intenso y acelerado cambio que sucedería cuando su Cuenta Larga llegará a Ceros. Medía un enorme Ciclo Cósmico que la ciencia moderna llama ¨La Precesión de los Equinoccios ¨. Los antiguos Egipcios determinaron que tiene 25.920 años mientras los mayas lo redondearon por sus matemáticas vigésimales a 26.000 años. 

Egipcios y Mayas encontraron que el Diseño Divino del Universo en el que existimos, enlaza y sincroniza el latido de los Soles de los Sistemas Planetarios cada 13.000 años, marcando el comienzo, el centro y el final de la sucesión de Grandes Ciclos Cósmicos. Al comienzo y al final el aumento de la actividad y la irradiación de esos soles es tan grande que siempre provoca cataclismos con los cuatro elementos:  Fuego-Volcánes, Aire-Tornados/Hurácanes, Agua-Diluvios/inundaciones y Tierra-Terremotos. El actual Gran Ciclo comenzó hace 13.000 años cuando el Sol derritió la capa de hielo que cubría casi toda la tierra, lo que elevó el nivel del mar en 120 metros, generó una gigantesca evaporación y un diluvio que destruyó la civilización Atlante.  En el centro del ciclo el latido de los soles no es tan intenso -El mismo Sístole y Diástole del sistema circulatorio humano- como para ocasionar un cataclismo pero que sí genera un fuerte cambio climático como el que experimentamos en estos tiempos.  

Durante ese Gran Ciclo nuestro Sistema Solar realiza una órbita alrededor de las Pléyades que dura esos 26.000 años y en ese recorrido es iluminado por la radiación de miles de estrellas. Egipcios y Mayas las agruparon en constelaciones uniéndolas con rayitas imaginarias y a cada una la simbolizaron con un animal -el círculo de animales o Zodíaco Egipcio y Maya- que representaba para ellos un Estado de Ser o de Consciencia. La energía de esas constelaciones induce cierto carácter en quienes están en gestación en el vientre materno mientras la Tierra pasa por ellas. Para ellos las estrellas y los planetas influyen con sus energías sobre los hombres. Esa información que ellos heredaron de la civilización Atlante y que sus sacerdotes ampliaron, revela la Divina Intención que ellos veían detrás de ese Gran Ciclo. 

Las dos civilizaciones creían que la consciencia del hombre evoluciona con las comprensiones que producen las experiencias y los aprendizajes de muchas vidas. Los errores siempre generan sufrimiento -lo que es falso siempre lo genera- y el hombre queriendo evitar que ese sufrimiento se repita para ser feliz, se ve forzado a mirar hacia su interior para examinar las causas que lo generaron. Encuentra que esas causas siempre están en su mente, en ignorancia, falsas creencias, limitaciones mentales, prejuicios, desinformación, propaganda dogmática o estados de No-Ser. Así logra ver la información falsa que creía verdadera, la erradica de su mente reemplazándola por su opuesto Verdades que lo falso impedía ver. Eso impulsa la evolución de su consciencia, el aumento de su energía vital y de su frecuencia vibratoria.

La consciencia evoluciona con la información de sabiduría sobre cómo funciona la realidad y las leyes que la ordenan, con el discernimiento entre lo que produce sufrimiento y lo que produce armonía, acumulado a través de las experiencias en muchas vidas. Cada una totalmente distinta que la anterior, con un carácter distinto, una personalidad distinta, sus correspondencias de Destino son únicas, cambia de raza, de sexo y de lugar de nacimiento. En una sola vida es imposible aprender todo sobre el universo, el orden y el amor. Esa sucesión de vidas siempre conduce al momento en que ya no se tiene nada que aprender cómo Ser Humano y en ese momento se transforma en Ser de Luz para continuar evolucionando en un contexto totalmente distinto. En el nivel ya no individual sino colectivo, la humanidad puede desarrollar una organización social, económica, política y religiosa máximo por un Gran Ciclo Cósmico de 26.000 años al cabo del cual un cataclismo permite el nacimiento de una nueva humanidad que va a crear experiencias totalmente nuevas, únicas y originales. La humanidad también ¨ reencarna ¨ para permitir nuevas experiencias que enriquezcan y produzcan la evolución de los individuos que la conforman.  Esa visión permite entender la muerte como una transición a una nueva vida, no como el final de una corta existencia temporal que conduce al juicio de una Divinidad implacable y para nada misericordiosa, que dictamina recompensas o castigos eternos. Permite también qué desaparezca el miedo a la muerte -la madre de todos los miedos- y que se pueda ver todo lo que sucede como algo perfecto para generar aprendizaje.

El CORONA VIRUS
Examinemos en Alta Consciencia la crisis desatada por el Corona Virus que experimenta la humanidad y tu como individuo. Partiremos aceptando que vivimos el momento de cambio y oportunidad que los mayas llamaron ¨ El Tiempo del No-Tiempo ¨. El virus forzó la detención  de tu HACER cotidiano y casi inconsciente para que tengas la oportunidad de dedicarte al menos unos días a SER. 

Tu primer trabajo es tomar consciencia de la oportunidad que tienes para corregir lo que no funciona en tu vida, aprovechar este paréntesis en las actividades cotidianas para realizar un trabajo interior de Auto-Observación que permita varias cosas:

La limpieza exterior que tanto se propone debe partir de un proceso de limpieza interior, que permita sanar las vergüenzas, las culpas, los rencores, las heridas y las rabias del pasado al comprender que todos los conflictos y los errores cometidos te permitieron aprender y convertirte en quien hoy eres. Es importante agradecer todo lo que has vivido, sobretodo las dificultades porque esas fueron las oportunidades que te dio la vida para trascender las falsas creencias que creías verdaderas, para permitir que surgiera tu poder creador, el amor por ti mismo, por los demás y por la vida. 

En ese proceso de Auto-Observación imparcial dedicate también a Valorar tu presente, lo que la vida dispuso para que tu puedas ser feliz siempre y cuando manejes tu mente de la manera correcta. Y no debes pasar por alto tampoco el crear intenciones y propósitos que te mejoren como ser humano. Proponerte dejar de enjuiciar los errores que los demás cometen usando su libre albedrío para poder equivocarse y aprender con el error. No olvides que el error y el sufrimiento son las herramientas que utiliza el universo para impulsar la evolución de la consciencia en libre albedrío. 

Proponte no volver a creerte víctima inocente, un error en el que le entregas tu poder creador a tu victimario. No volver a utilizar tu poder para convencerte a ti mismo que no tienes ningún poder. Las víctimas se llenan de rabia, rencor y deseos de venganza, debilitan su sistema inmune, bajan su frecuencia vibratoria, destruyen su energía vital, se deprimen y se enferman. Y hay tantas en el planeta listas para infectarse del Corona Virus. Todo lo que sucede en tu vida no sucede por casualidad, sucede porque lo necesitas para aprender y por eso lo atraes de manera inconsciente o consciente. Proponte impedir que tu mente acepte y anide estados de No-Ser, vergüenza, culpa. apatía, rabia, miedo, pesimismo, preocupación, negatividad, reactividad, animalidad, orgullo… 

No caigas en el miedo masivo que han inspirado las alarmantes noticias que comienzan a generar un pánico colectivo al multiplicar exponencialmente la situación que vivimos. De 8.500.000.000 de seres humanos solo 200.000 se han infectado y de esos han muerto hasta ahora 6.500, un porcentaje ínfimo. No quiere esto decir que no haya que tomar las medidas adecuadas de limpieza y auto protección. Sin caer en el miedo que refuerza la negatividad y el pesimismo colectivo que obviamente ayuda a que el virus se expanda exponencialmente al contribuir a crear una masa critica negativa.

Los Eventos de Destino como el que estamos experimentando realmente son un Catalizador de cambios interiores, yo los llamo ¨El Rayo Despendejador¨ porque siempre te sacan de la comodidad y el materialismo en que te encuentras, mirando lo que sucede afuera sin darte cuenta que todo eso responde a tu propio estado interior. Afuera están los efectos en tu interior las causas. Y este Evento global nos hace recordar a todos que somos uno, que formamos parte de un Único Ser  y que la cadena siempre se rompe por el más débil de sus eslabones. Por eso lo indicado es tener calma, permanecer en neutralidad entregando información clara, racional, lógica y eficiente para evitar la confusión y la ansiedad que pulula en el planeta. La manera de superar lo que sucede no está afuera sino adentro, en los confines de tu propia mente. Cuando a tu cuerpo le da fiebre es para detener tu actividad, para que descanses y reflexiones, para que te dediques a la auto-observación. Aprovecha este tiempo para tener profundas conversaciones con sus seres queridos, para que todos sientan lo maravillosa que es la vida. No te obsesiones en escuchar noticias, dale un tiempo limitado para mantenerte informado de cómo se comporta la mente colectiva.

Si comprendes la oportunidad que vives y en gratitud te conectas con la fuente, tu energía y tu frecuencia vibratoria subirán y no habrá ningún virus -por más coronado que esté- que pueda hacerte daño. Conviértete en un multiplicador de positivismo, tranquiliza a tus seres queridos, necesitamos crear una masa critica en alta consciencia que contrarreste el miedo para evitar que contamine todo y se convierta en pánico colectivo. ´El Tiempo del No-Tiempo ¨ no  fue diseñado para provocar la extinción de la presente  humanidad -eso lo hacen los cataclismos al final de cada Gran Ciclo Cósmico, sino para provocar cambios en los paradigmas que fundamentan nuestra sociedad, para que lo que no funciona se corrija, para determinar como vivirá la humanidad los siguientes 13.000 años. Y eso no va a suceder afuera sino en el interior de cada ser humano. Algo nuevo va a nacer, alégrate, porque sucederá de aquí al 2032, cuando este cambio acelerado habrá logrado su propósito.

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miércoles, 12 de julio de 2017

ARI-KAT EN PERÚ-TIAWANAKÚ-TEMPLO DE KALASASAYA-7 Parte

Templo de Kalasasaya
El llamado ¨Templo de Kalasasaya¨ -que al traducirlo del Aymará significa ¨Templo de las Piedras Paradas¨- se encuentra al norte de la pirámide de Akapana. Los primeros exploradores encontraron -en vez de los muros actuales que son parte de una reconstrucción moderna- una serie de Menhires, altos y masivos bloques monolíticos de andesita y arenisca roja, espaciados entre si a distancias más o menos regulares en sus cuatro lados, muy al estilo de Stonehenge.

El Kalasasaya en 1904
Rocas megalíticas, masivas, pesadas y no muy pulidas  algunas de hasta 7 metros de altas -con pesos entre 6 y 16 toneladas- lo que nos indica que no fueron talladas y luego traídas desde lejanas canteras, sino que el material se trajo pulverizado y se fundieron in situ, con la tecnología para fundir piedra artificial que al secar parece natural. El uso de bloques muy grandes implica que son de piedra artificial, lo que quiere decir que el Templo fue construido antes de ser construida la pirámide de Akapana, que ya no utilizó esa técnica constructiva. Lo que implica que muy probablemente lo construyeron los Tiawanakotas y luego fue reconstruido por los Incas. Sin embargo la técnica constructiva utilizada en el Templo de Kalasasaya, a pesar de ser avanzada para su época, porque aglomeraron la piedra pulverizada para hacer esos enormes bloques, está muy lejos de la prefabricación en serie de bloques identicos y muy sofisticados que se encontraron en Puma Punku. 

Una foto tomada por Arturo Posnansky de los pilares de piedra antes de ser convertidos en el muro actual, revela en primer plano una roca con superficies hundidas en el lado causadas por las tablas del molde con que le dieron forma. Y los bloques siguientes tienen también superficies hundidas que obviamente no fueron talladas, ni desbastadas para darle esa forma. Estas rocas limitaban una larga y elevada plaza rectangular de unos 130 metros de larga orientada en sentido este-oeste -ajustada a los puntos cardinales- construida para seguir la salida del sol y el arco de su movimiento los días del equinoccio, en ceremonias y rituales en su honor. 

El Portal del Templo en ruinas
Su reconstrucción -que no parece ser el resultado de una profunda investigación unió los Menhires entresí con piedra cortada de menor calidad que la utilizada por los habitantes originales de Tiawanakú- para conformar el muro que encerró al Templo. Altas rocas en los dos extremos del muro del lado este de la plaza -hoy unidas por el muro de piedra que tiene en su centro el portal de acceso al templo- servían para marcar y registrar las dos esquinas entre las que se mueve el sol todos los años -que desplaza diariamente el punto por el que sale en el horizonte, entre el solsticio de invierno -el 21 de junio, porque Tiawanakú está en el hemisferio Sur, cuando el sol sale por el noreste- ​y el solsticio de verano -el 21 de diciembre- cuando el sol nace por el sureste.

La reconstrucción unió los Menhires ajustándolos lateralmente con rocas cortadas para formar un muro 


Un masivo portal -con una amplia escalinata de 7 peldaños formado de una sola pieza de roca de 8 metros de ancha enmarcada por dos altas y masivas rocas, evidentemente de piedra artificial- construido sobre el eje del templo, permite el acceso a la plaza elevada, su pórtico fue construido para enmarcar la salida del sol en los equinoccios. Frente a el, parado en el interior de la plaza y mirando hacia el exterior -hacia el Templo semi subterráneo- hoy se encuentra el monolito Ponce, que lleva el nombre del arqueólogo que excavó para encontrarlo tirado sobre su lado izquierdo con una cruz cristiana en su hombro derecho, muy seguramente obra de los españoles.

El sol en el equinoccio sale frente al Monolito Ponce y se oculta en el Oeste por detrás de el 
Tabla para inhalar psicoactivos
El monolito representa a un sacerdote de pie al que se le dio forma en un bloque de andesita de una sola pieza de 3 metros de altura. Grabados en distintas partes de su cuerpo tiene una serie de procesiones, la que hay en la elaborada corona converge en un personaje en el centro de la frente a la altura del tercer ojo, algo muy significativo. En la espalda tiene otra procesión de figuras que se alejan hacia los brazos por cada lado de un personaje central que porta báculos como los de Viracocha. Se dirigen hacia las manos en las que porta objetos rituales para la inhalación de sustancias psicoactivas, en la mano derecha una tableta para colocar la sustancia que se va a inhalar y en la izquierda la bolsa textil en la que se guarda el equipo inhalatorio y las plantas visionarias que se van a usar. 



Los Tiawanakotas y los Incas usaron plantas psicoactivas que eran administradas por sus sacerdotes en teatrales rituales y en procesiones en las plazas de sus templos. La música, el movimiento y la danza eran parte esencial de esas ceremonias, dirigidas por sacerdotes que recitaban mantrans de manera repetitiva para adormecer la consciencia y para llevar a su gente a un estado de éxtasis religioso como los que revelan las procesiones que tienen grabadas los monolitos sobre su cuerpo.



El templo elevado sobre una plataforma como el de sus antepasados en Puma Punku, contiene también una plaza cuadrada de 60 metros de lado a un nivel más bajo, lo que creaba un espacio más privado y protegido para actividades especiales dirigidas por sus líderes religiosos que la multitud podía presenciar desde arriba y a los lados de la gran plaza. Un diseño originalmente concebido en el templo de Puma Punku que es reproducido aquí con algunas variaciones.

Monolito Fraile
En el recinto interior del Kalasasaya se encontró el llamado Monolito Fraile, en el que se le dio forma a un enigmático personaje en un solo bloque de piedra de arenisca de tres metros de altura. Sus detalles son simples, comparado con los otros, solo un cinturón con cangrejos -que no se encuentran en esta zona- una banda en la cabeza y la mano derecha curiosamente al revés portando un báculo. En su apogeo el complejo religioso tuvo en el exterior un canal superficial de unos 20 metros de ancho a cielo abierto lleno de agua, que recogía a través de gárgolas de arenisca la que caía en las estaciones de lluvia sobre la gran plaza del templo y sobre la plaza superior de la pirámide de Akapana. 

El Portal del Sol
En la plaza del Templo de Kalasasaya se encontró roto en dos partes y semi enterrado un bloque monolítico de una sola pieza de Andesita -de 3 metros de alto por 4 metros de largo- con un peso de 10 toneladas, que han llamado el Portal del Sol, el Inti Punku. Se puede asegurar que no fue fundido ni por los Tiawanakotas, ni por los Incas, sino por los constructores de Puma Punku porque en ese lugar se encuentran los restos de dos bloques exactamente iguales a este. No se sabe bien cual de sus dos sucesores decidió moverlo a la plaza, seguramente para darle un lugar de honor -como un segundo portal que enmarcara el sol en los equinoccios- y para unir energéticamente a los dos templos. Es muy probable que posteriormente los españoles -interesados en destruir todo lo que los incas veneraban, en el mismo momento en que tumbaron el monolito Ponce y le tallaron una cruz en el hombro- decidieran arrastrarlo hasta el lugar en que fue encontrado y en esa ordalía terminó roto en dos partes.  En 1910 el portal fue reparado y colocado sobre una base en el ángulo noroeste de la plaza seguramente con la intención que enmarcara el atardecer del sol en el solsticio de Invierno.

Cuadrado inscrito en un círculo base de las proporciones áureas-Wira Kocha- Parte trasera del Portal del Sol


Las proporciones áureas que tiene el portal, basadas en un cuadrado inscrito dentro de un círculo y rectángulos áureos   -que no se encuentran en ningún otro lado del templo, ni de los palacios de Tiawanakú- refuerzan la hipótesis que fue obra de los habitantes de Puma Punku que eran los únicos que demuestran haber tenido un elevado nivel de consciencia y de manejo de geometría sagrada. Los portales fueron parte importantísima de la arquitectura de Puma Punku, sus formas se encuentran modeladas en bajo relieves a diferentes escalas en casi todos sus bloques prefabricados.

Wira Kocha en Cerámica Wari, en la Estela Raimondi de Chavin de Huantar y en el Portal del Sol


En el centro y en la parte superior del portal se encuentra la figura antropomorfa bastante simétrica de la antiquísima deidad suprema andina -Wira Kocha, El Señor de los Báculos- que aparece también con ligeras variaciones en cerámicas de la cultura Wari, de la cultura Pukara y en la estela Raimondi de Chavín de Huántar. Hoy es es el símbolo de Tiawanakú, una figura que llega hasta el Imperio inca cambiando levemente de aspecto pero manteniendo su misma esencia sagrada.  

Es llamado también Kon-Tici Wira Kocha Pacha Yachachik el activo Dios creador de todos los reinos y de sus habitantes, también llamado y ​Apu Kun Tiksi Wira Kocha -es un Dios Creador-Destructor similar al Shiva del Hinduismo- que no solo le da forma a muchos mundos en el universo, sino que después los destruye. El mito afirma que creó a los hombres de los Andes de un gran bloque de piedra.  Wira Kocha resulta de la combinación de Wira y Kucha. En Kechua, Kucha es 'extensión de agua' mientras que Wira significa “espuma”. La espuma que sale en la superficie cuando las aguas primigenias reposadas se agitan y se ponen en movimiento un concepto curiosamente similar al que tiene el Hinduismo de como se puso el universo en movimiento. Será posible que hubiera existido alguna conexión en el pasado entre las dos culturas? 


Wira Kocha
La suprema divinidad observa la realidad que alimenta irradiando su energía en todas las direcciones, acto simbolizado en los 24 rayos de luz que salen de su rostro, 7 de ellos rematados en cabezas de puma, el central con un tocado real como muestra de poder. El símbolo del puma permite asumir la identidad, el poder y las características de un animal sagrado. Del ombligo de Wira Kocha salen volando dos cóndores -el ave más grande y poderosa, la de plumas más grandes, la señora de los cielos, el reino de las divinidades, la que convierte la muerte en vida-  y surge también un puma que saca de la nada su cabeza y una de sus garras simbolizando su poder terrestre, mientras de cada lado vuelan hacia los hombros otros 8 cóndores. Su  vistoso traje termina en un bordado de rostros humanos. En sus manos -de solo 4 dedos- porta los báculos que simbolizan su poder. Está parado sobre un trono adornado por cuatro pumas -sostenidos por 6 cóndores- que lo miran con devoción mientras envuelven o protegen lo que podría simbolizar al espermatozoide con rostro humano que engendra la vida. En el dintel, a lado y lado de Wira Kocha, la figura central del portal, tiene bajo relieves de 48 efigies aladas arrodilladas en actitud de veneración y contenidas en espacios cuadrados, 32 son seres humanos y 16 son hombres cóndor. Se apoyan sobre una banda que serpentea, un meandro que se mueve entre 11 pequeños rostros repetidos de Wira Kocha. 


El Templo de los Rostros de Piedra


Templo Semi subterráneo

Al Este del Kalasasaya -separadas del templo por lo que fue una amplia avenida- se encuentra el llamado Templo Semi subterráneo o Templo de las Rostros de Piedra. Se llama así porque incrustadas entre las piedras de sus muros tiene 175 cabezas talladas en piedra caliza y en una rara piedra volcánica de color rosa, todas con formas y facciones distintas. 57 pilares de piedra unidos por pequeños bloques de rústica piedra cortada conforman los muros que encierran una plaza cuadrada de 27 metros de lado, hundida dos metros por debajo del nivel del piso. Al nivel de la plaza se accede a través de una escalinata de siete peldaños -como la que da acceso al Kalasasaya- por el lado sur.

Monolitos en el centro de la plaza-Y el enigmático rostro de un hombre barbado. Uno de sus ancestros?



Sepultada cerca a uno de los lados de la plaza, Wendell Bennet un arqueólogo Norteamericano, encontró una enorme estela de piedra de arenisca roja de unas 18 toneladas de peso, es la escultura más grande encontrada hasta ahora de la cultura Tiawanakota.  Si hubiera sido tallado como dicen, se habrían necesitado 600 hombres para empujarlo y muchos más para alzarlo, sin embargo como hubieran podido hacerlo si solo mide 7 metros de largo? Eso nos permite afirmar que tuvo que haber sido fundido in situ y cuando aún su forma pétrea no había endurecido, sacerdotes artistas tallaron las figuras y formas que adornan su cuerpo.  Algunos lo llaman el ¨Monolito Bennett¨ y otros la Estela de la ¨Pachamama¨.

Monolito Bennett
En el apogeo dominaba la plaza porque sus 7 metros de altura le permitían sobresalir por encima del nivel del piso circundante a la plaza semi subterránea del templo. Es muy posible que en esa época -mientras el sol salía exactamente a sus espaldas los días del equinoccio- su mirada enfrentara la mirada del Monolito Ponce ubicado en el centro del Templo enmarcado por el portal de acceso al Kalasasaya. Querría decir que a ambos lados del portal los arquitectos del templo colocaron los dos monolíltos más grandes e importantes, para crear entre ellos una extraordinaria tensión incrementada por la presencia del sol en el equinoccio. 

Otras estelas de piedra se erguían a su lado -figuras de rostros pétreos y elaborados tocados- que representaban a sus ancestros y a los seres divinizados que fundaron su civilización. Lo que convertía el templo en un sitio muy sagrado, en una Huaca, donde residían los espíritus de la naturaleza, de las fuentes de agua, de las montañas y los espíritus de sus ancestros. Una de ellas -desenterrada también por Bennett-tiene la figura de un hombre barbado una característica muy poco común entre los pobladores Indigenas. Se afirma que lo construyeron semi subterráneo para representar dentro de la isla que contenía al espacio sagrado -en el núcleo de Tiawanakú- al Manka Pacha, como llamaban los Incas al inframundo, al reino de los desencarnados. La plaza del Templo fue construida con un perfecto declive del 2% -aún funciona- para evitar que se inundara, conduce el agua de lluvia hacia canales de piedra al pie de sus muros y de manera subterránea las lleva hasta el canal perimetral que una vez convirtió el centro sagrado de la ciudad en una isla.

El patio central del Palacio Putuni y sus posibles sarcófagos


Palacio de Putuni
Al oeste del Templo de Kalasasaya se encuentran las ruinas del Palacio de Putuni, lo conforma ​una plataforma de tierra de forma rectangular 69 x 55 metros y 1,20 metros de alto, contenida por muros piedra sobre la que construyeron habitaciones de adobe apisonado seguramente con un techo de paja. Tenía en su interior un patio central de 48 x 40 metros iluminado por Keri Kalas o “Piedras de fuégo”, ​con un piso de arcilla roja apisonada como el que usaron en las plataformas de la pirámide de Akapana. En el porton de acceso al palacio había una enorme piedra que permitía cerrarlo convirtiéndolo en una fortaleza inexpugnable. 

Contra los lados del patio central se encuentran unas especies de nichos o cámaras bajas construidas bajo las habitaciones sobre la plataforma, que se cree que fueron sepulcros para los sacerdotes y príncipes importantes que embalsamaban en posición fetal. A esas momias que llamaban “Malki” los mantenían con mascaras y collares de oro en altares o en cámaras, ordenadas por su antigüedad, su poder o su  importancia y los sacaban en andas sobre literas de oro en las procesiones y en las ceremonias más importantes. Esos nichos y la creencia que eran sepulcros, le dieron el nombre de Palacio de Putuni que significa “Palacio de los Sarcófagos”. Los españoles convencidos que el propósito de esa fortaleza era guardar el oro y los tesoros de esos importantes antepasados, lo destruyeron buscándolo. Sin embargo es improbable que esa haya sido la función de esas cámaras porque son muy bajitas y habría sido muy difícil meter y sacar a los ¨Malki¨ de allí. Me inclino a pensar que eran depósitos donde guardaban semillas o granos protegidos del clima reinante. 


La plataforma del Palacio y dos bloques de piedra muy pulida que parecen proceder de Puma Punku


En el área de este palacio se encontró un bloque con el rostro de un puma en un bajo relieve muy pulido, entre superficies muy lisas y perfectas, seguramente procedente de las ruinas de Puma Punku. Aún en el patio encontré un bloque que tuvo lo que parece una cruz andina como las que se encuentran en el templo de Puma Punku. Me inclino a pensar que en este lugar pudo haber vivido el Suyuyuk Apu -el gobernador de esa provincia del Kulla Suyo, nombrado por el Sapa Inca- y toda su familia. El palacio tuvo un área de cocina con un pozo de unos 4 metros de profundidad que almacenaba el agua que le llegaba de manantiales en las afueras de la ciudad a través de un hermético sistema de canales hechos ​con bloques de arenisca y andesita cuidadosamente ensambladas e impermeabilizados con una capa de arcilla. ​Allí se encontraron restos de fogones para cocinar y de las vasijas donde almacenaron alimentos y líquidos.

Conclusión
Como hemos visto a lo largo de estas siete entregas tanto los constructores de Puma Punku como los de Tiawanakú en su primera etapa y en la reconstrucción realizada por los incas, elaboraron bloques artificiales de diferentes tipos de roca pulverizada que reaglomeraron in situ con pegantes geológicos a temperatura ambiente. Vertieron la mezcla en moldes -de madera y metal sellados con arcilla- para que endureciera, desmoldaron los bloques que una vez secos tienen toda la apariencia de piedra natural. Esta información resuelve de una manera sencilla como -sin el uso de la rueda ni de poleas- lograron construir sus templos y palacios con enormes bloques con pesos hasta de 140 toneladas. Le da respuesta a teorías que argumentan que esos bloques fueron cortados y tallados en lejanas canteras y llevados -no explican como- hasta el lugar de la obra y al llegar allí ensamblados -mágicamente- entresí de tal manera que no cabe una cuchilla de afeitar en sus juntas. 

Continúa sin embargo el misterio de la extraordinaria arquitectura y la impecable técnica constructiva de Puma Punku, porque las dataciones con carbono 14 de Vrainich sitúan el momento de su construcción alrededor del año 600 Dc. Lo que nos deja aún muchas preguntas sin resolver, tal vez la más importante es: Quien pudo en esa época en Sur América tener conocimientos tan avanzados? De donde provino su información? Quien diseño y luego fabricó esos bloques tan perfectos de Puma Punku?

El misterio de como fueron construidas las pirámides de Egipto ya se resolvió -en el que se fundamentó mi investigación en Perú-  este enlace te lleva al documental en el que revelo como se hicieron:

La Revelación de las Piedras de las Pirámides 

viernes, 7 de julio de 2017

ARI-KAT EN PERÚ-TIAWANAKU- 6 Parte


Tiawanakú
A 900 metros de las ruinas de Puma Punku -unos dos siglos después del cataclismo que la sepultó bajo la tierra- los pobladores de Tiawanakú​ construyeron un espacio sagrado rodeado por un canal de agua para crear una isla que contenía varios templos, palacios y a su alrededor viviendas de adobe apisonado.  Se instalaron allí -pero separados espacialmente de Puma Punku- por considerar todo el lugar como un sitio sagrado, al que el pueblo andino debía acudir en peregrinación para honrar las parejas originarias, a sus antepasados, a las divinidades en los cielos y para obtener consejo, sanación y guía de los sacerdotes que allí oficiaban.


Tomaron como guía para el diseño de los templos de piedra que allí construyeron, a las excepcionales ruinas del templo escalonado de Puma Punku con sus pórticos de andesita y su plaza contenida a un nivel más bajo en su terraza superior, que les permitía la realización de ceremonias y prácticas religiosas muy complejas. 

Destrucción año 1.200 DC
Unos siglos después -alrededor del año 1.200 DC- la ciudad fue destruida, incendiada, vandalizada y abandonada. Se afirma que una larga y abrumadora sequía -originada por el fenómeno de “El Niño”- debilitó a la elite gobernante, que no tenía el respaldo de una clase militar bien organizada y jerarquizada. Esto genero caos y una guerra civil que fue aprovechada por el guerrero pueblo Aymará, que procedente del sur se apoderó en esos tiempos de todo el altiplano y terminó creando muchos señoríos independientes. El idioma Pukina que se hablaba en Tiawanakú es reemplazado paulatinamente por el Aymará, que le da su nombre que significa ¨Piedra en el Centro del Mundo¨ por haber sido un centro cosmológico, religioso, de peregrinaje y tributo.

Imperio Inka
Se cree que de la unión de los restos del destruido imperio de Tiawanakú, del imperio de Wari y del Imperio Nazca surgen las bases del imperio Inka. La leyenda y Garcilaso de la Vega afirman que el Primer Sapa Inka, Manco Capac era de Tiawanakú y su bisnieto Maita Capac comienza la conquista de los señoríos Aymara y la construccion del Imperio. El Tawantinsuyo que significa ¨Las cuatro regiones unidas¨ -así llamaron los Inkas a su imperio, que ha pesar de haber durado poco más de un siglo, gracias a su veloz expansión territorial fue el más extenso de la América Precolombina. Llega hasta las destruidas ruinas de Tiawanakú, reconstruye sus templos, construye una pirámide, palacios y edificios públicos a su alrededor.


Los cronistas españoles, Pedro de Cieza en “El Señorío del los Incas” y “La Crónica del Perú”; Juan de Betanzos en “Summa y narración de los Incas”; Bartolomé de las Casas en “Apologética Historia” y Miguel Cabello de Valboa en “Miscelánea Antarctica” coinciden en afirmar que el apogeo del Imperio inka tuvo lugar en el reinado del noveno inka Pachakuti Inka Yupanqui en 1.438 DC. Solo 100 años después en 1539 DC- el catorceavo Sapa Inka, Manco Capac , que curiosamente lleva el mismo nombre del fundador de la dinastía, cierra el circulo al refugiarse en Vilcabamba huyendo de los españoles que ya controlaban todo su reino. Pruebas de Carbono-14 realizadas por Anna Adamska de la Universidad de Varsovia, para corroborar la cronología que daban los cronistas españoles sobre el Imperio Inka con estratigrafías tomadas en Sacsayhuaman y en dinteles de madera de Ollantaytambo, coinciden que esos templos fueron construidos aproximadamente en esas fechas.

En ese corto tiempo construyeron magníficos templos con plataformas escalonadas y plazas a un nivel más bajo, monolitos, grandes portadas de piedra y ​escalinatas que ascienden a las plataformas o descienden a los patios. Desarrollaron una avanzada ingeniería hidráulica -plazas y canales que recibían y almacenaban el agua de lluvia- un sistema agrícola que permitió alimentar a cientos de miles de personas, finos textiles y cerámicas, tuvieron un avanzado desarrollo en metalurgia -organizado por trabajadores Chan Chan que trajeron a Cusco del reino de Chimor- con el que fabricaron bellos objetos de oro, plata, cobre, bronce, estaño y tumbago -una aleación de cobre y oro-.  Lo curioso era que los finos textiles eran para ellos más valiosos que los artículos de oro o plata.


Reconstrucción
Reconstruyeron el destruido Tiawanakú con barrios separados espacialmente por gruesos muros de adobe. Sus templos fueron construidos con grandes terrazas a las que se accede a través de imponentes portales de piedra orientados hacia el Illimani, reproduciendo el diseño de sus antepasados en Puma Punku. En la terraza superior tenían una plaza abierta donde estaban los santuarios y se realizaban las ceremonias religiosas. La arquitectura conducía a los peregrinos a través del sagrado espacio ritual, facilitando su encuentro con las fuerzas espirituales, siguiendo el ejemplo de Puma Punku. Sus sacerdotes buscaban Esas procesiones creaban una experiencia profundamente religiosa y muy significativa, que permitía a quienes acudían, tomar consciencia del sol, las constelaciones y los ordenados ciclos cósmicos que estos producen. 



Monolitos de arenisca profusamente decoradas con bajo relieves que refulgían con brillantes colores, figuras antropomórficas que consideraban como entes vivos, a la manera de los Totems de los indigenas norteamericanos fueron colocados en sitios claves de sus plazas para reforzar ese propósito sagrado. Figuras de rostros pétreos y deificados, con grandes ojos cuadrados que portan objetos rituales, adornados con máscaras, decoraciones y bajo relieves muy detallados asociados a los elementos de la naturaleza. Algunos tienen los brazos cruzados sobre el pecho en la posición que puede tener el cuerpo momificado de un ser humano o portando en una mano la tableta ceremonial en la que inhalaban preparaciones de plantas visionarias que ampliaban el rango de percepción de los sentidos, permitiendo profundas experiencias religiosas individuales y colectivas. Tiawanakú siempre fue un centro religioso, en ninguna de sus fases fue construido como una fortaleza militar para dominar el altiplano.

Segunda destrucción
La segunda destrucción de Tiawanakú comenzó con la llegada de los españoles que en su codicia por encontrar oro destruyen sus templos y en su afán por eliminar la idolatría destruyen sus monolitos y sus figuras religiosas. Sin embargo la verdadera destrucción tuvo lugar en siglo XX debido al descuido del estado, sus piedras fueron utilizadas para construir casas, iglesias y en el tendido de vías férreas. Hoy sólo quedan vestigios derruidos o parcialmente restaurados de seis de los principales edificios de una ciudad que fue eminentemente ceremonial: la Pirámide de Akapana,  el Templo de Kalasasaya, el Templo de Kantatayita, el Templo Semisubterráneo, el Palacio Putuni y el Palacio Kheri Kala. 

Es muy difícil identificar solo a través de sus ruinas, cuales edificios corresponden al período Tiawanakota y cuales fueron construidos o reconstruidos durante el Imperio inka, no se han realizado pruebas de carbono 14 que ayuden en esa labor. Por eso me limitaré a realizar una descripción que nos ayude a imaginar lo que allí pudo haber sucedido. 

Pirámide de Akapana
La pirámide escalonada de Akapana -con sus 18 metros de altura- es la construcción más alta de Tiawanakú. Su construcción demandó un enorme esfuerzo porque realmente es una colina artificial de arcilla compactada, contenida por muros de piedra hechos con bloques de pequeño tamaño. Los muros de cada nivel contienen un relleno apisonado de greda roja oscura, limo café claro y pequeños guijarros con el que le dieron volumen y forma a cada una de sus 7 terrazas. Como veremos utilizaron una técnica constructiva ingeniosa en los muros que contenían la arcilla para no usar bloques megalíticos -como los que utilizaron en Sacsayhuaman- que le hubieran dado la solidez para que llegara intacta hasta nuestros tiempos y no convertida en la colina de greda sin forma que encontramos hoy. Que pudo haber sucedido, habría desaparecido ya la formula química para hacer piedra artificial? O solo la utilizaron para hacer los pequeños bloques con que le dieron forma a sus muros? En ese caso que sucedió? No tenían ya grandes cantidades de alguno de los componentes esenciales de la formula para aglomerar piedra y eso los forzó a utilizar pequeños bloques?  
La colina de la Pirámide de Akapana y las 5 plataformas escalonadas de adobe apisonado de su reconstrucción

Se sabe que sus 7 terrazas fueron construidas por desarrollo progresivo porque los muros contenedores -que son todos distintos en su forma y con bloques de piedra cada vez más pequeños- van utilizando una técnica constructiva cada vez mas primitiva. En los muros de las terrazas superiores usaron un pegamento de arcilla, arena y caolín para unir los bloques y darles resistencia. Seguramente en cada plataforma realizaron rituales y ceremonias durante muchos años antes de construir la inmediatamente superior.  



En su apogeo, su base debió ser un cuadrado de unos 200 metros de lado perfectamente alineado con los puntos cardinales. Desde su terraza superior, la séptima y última -a 18 metros de altura- se divisa todo el valle, la extensa cadena montañosa rematada por nieves y volcanes, el cerro del Illimani y el lago Titikaka. Simbolizaba para los Tiawanakotas al reino de los cielos, el espacio de los dioses que los inkas llaman el Hanan Pacha. 

Reconstrucción en adobe en vez de piedra- Muro original con 4 hiladas bloques entre pilares de piedra

La mayoría de los débiles muros que contenían la arcilla fueron destruidos por los españoles buscando oro, desmantelados en el ocaso  de Tiawanakú para hacer nuevas construcciones y en el siglo pasado para construir el ferrocarril que pasa por su costado sur -que también permitió desarmar y llevar sus bloques hasta La Paz, lo que causó el desmoronamiento de la arcilla contenida y el gran deterioro en el que hoy se encuentra la pirámide. 

Los muros de contención más bajos que son los mas sólidos -por eso sobreviven en uno de sus lados- fueron hechos con pequeños bloques rectangulares de piedra arenisca ajustados unos contra los otros sin ningún tipo de pegamento. Alineados en cuatro hileras horizontales, fueron anclados con pilares de piedra cada 3 metros y con un remate superior de losas horizontales que sobresalen -unos 10 cms- como una cornisa. El muro de la segunda plataforma se levanta 6 metros más adentro y fue construido con bloques de arenisca más pequeños que ajustaron entre si en algunos puntos, con cuñas de andesita. 

Alexei Vrainich -de la Universidad de Pensilvania- encontró que las plataformas de la pirámide tienen un doble muro -algo que duplicaría la cantidad de pequeños bloques de piedra utilizados en su construcción- uno interior para darle más solidez a la estructura además de aguantar la presión de la arcilla compactada. Contra ese muro interior construyeron unos muros perpendiculares espaciados a distancias equidistantes que conformaban unas cámaras con otro tipo de relleno que luego cubrían con losas de piedra para proteger como una almohadilla al segundo muro exterior de fachada ornamental. Todos estos trucos para contener la presión de la arcilla y los bloques pegados con mortero crudo demuestran que en esa época ya no tenían la técnica constructiva de resistentes y pulidos bloques prefabricados y entrelazados de Puma Punku, ni de los bloques masivos de Sacsayhuaman. Además crónicas de los españoles que llegan al lugar -Cieza en 1554- afirman que partes de los muros superiores de la pirámide estaban aún sin terminar lo que indicaría que su construccion -o su reconstrucción- habría sido realizada por los inkas en el período final de Tiawanakú, poco antes de la llegada de los españoles. Hoy es imposible verificarlo por el despojo realizado a la pirámide a lo largo del tiempo, además por la restauración realizada en sus muros con adobe apisonado en vez de la piedra que en su momento les dio forma, que además de ser falsa se deteriorará rápidamente dañando aún más lo que queda de la pirámide. 

Lo cierto es que una gran escalinata de piedra -flanqueada en su acceso por pedestales que sostenían esculturas en basalto negro de hombres puma, Chachapumas- permitía ascender por el lado oeste para llegar a la terraza superior dedicada a la observación astronómica y a las ceremonias religiosas. Tiene como todas las construcciones del sitio una plaza central abierta en un nivel 2 metros mas bajo en forma de cruz andina de 30 metros de lado, orientada en dirección norte-sur. Su piso estuvo recubierto con una compacta capa verde de malaquita y cobre pulverizado. Tenía en sus extremos dos salas con altares, dedicados una al puma y la otra al cóndor, donde los sacerdotes -en ceremonias con sustancias sagradas- se conectaban con el mundo superior divino de las divinidades inkas.

La plaza central superior captaba el agua de lluvia de la séptima terraza y un sofisticado sistema hidráulico de canales hechos con bloques de arenisca unidos por grapas de cobre en forma de doble T con sus uniones selladas con arcilla, conducían el agua de la pirámide a un gran sistema de desagüe subterráneo -3 a 4 metros bajo el suelo- conectado con al canal que rodeaba todo el conjunto ceremonial y convertía el núcleo de la ciudad en una isla y luego con el río Tiawanakú y a través de él con el lago Titikaka.

En la próxima entrega veremos el Templo de Kalasasaya y los palacios de Tiawanakú.